"NO HAY UN CAMINO QUE LLEVE A LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO" M. GANDHI
Trátate a ti mismo de la manera que quieres que te traten, no esperes que alguien te dé lo que tú no eres capaz de darte

domingo, 16 de marzo de 2025

Carta para mi hija, cuando ya no esté



De nuevo  participo en el reto que nos propone Ginebra para el mes de marzo.
El tema es trazos, aquello que nos define a cada uno de nosotros y también lo que nos rodea. Una vez más nos ofrece imágenes muy interesantes, en este caso  del artista Danny O'Connor.



una cara y una golondrina

Si estás leyendo esto significa que ya me he ido pero no puedo dejarte sin antes esbozar unos trazos de lo que quiero que tengas muy presente. Siempre has sido la alegría en forma, vital a más no poder, así que por nada del mundo desearía verte triste, fuera melancolía porque tú no eres así.

Ahora vienen los consejitos, supongo que no te sorprenderá..

Sabes bien que eres la responsable de tus decisiones mi sol, así que acuérdate de que exportar la culpa a los demás no soluciona nunca los problemas y de que tú puedes, porque eres y siempre serás capaz de salir adelante. Algo en lo que quiero hacer hincapié es en que no tienes porque agobiarte esperando que los demás te comprendan, pues sabes lo que necesitas y hasta dónde estás dispuesta a llegar, eso es más que suficiente. Has ido cambiando año tras año y yo te he ido observando, cuando estabas atascada y también cuando empujabas los resortes que te devolvían la confianza. Si hay algo que te puedo decir con plena convicción es que en tu interior está tú verdad, la tuya y que a ti te sirve, contrástala con lo que te dicen los demás pero no te traiciones nunca, ni de palabra, ni de pensamiento siquiera. La coherencia te permitirá vivir infinitamente mejor que la incongruencia, no lo olvides, especialmente en las decisiones importantes. 

Otra cosa, no tengas miedo si decides hacer algo diferente, tal vez arriesgado. Siempre te lo digo aunque no me crees, lo mejor que me ha pasado ha sido equivocarme muchas veces y rectificar hasta llegar a dónde quería, incluso más allá, los retos pueden ser una oportunidad y tú tienes un brío interno que te va a ayudar. Brilla mi amor, como siempre lo has hecho desde que eras un bebé. Y no juzgues, ni hagas elucubraciones sobre nadie, sé que es difícil, lo sé, pero no podemos calzar los zapatos del otro, esa es otra cosa que debes recordar. Y no te quejes tanto, que si tienes que hacer, lo que sea, lo harás.

Con amor, a tu lado siempre, incluso cuando dejes de verme.


un árbol con un corazón en sus raíces
Imagen de RosZie
https://pixabay.com/es/illustrations/amor-cosecha-dibujo-7188730



domingo, 2 de marzo de 2025

Primavera, esperanza eterna



Este video contiene fragmentos de “Cadena Perpetua” una película que en mi opinión está muy bien. Basada en una novela de Stephen King titulada "Primavera, esperanza eterna: Rita Hayworth y la redención de Shawshank" trata el tema de la injusticia y cómo cada persona responde a ella de forma diferente. Aborda y alienta la confianza y la perseverancia para llegar a dónde queremos, con la suficiente solidez para que el propósito no se vuelva un reto imposible.


Por si alguien tiene interés en leer el libro pongo el enlace a un pdf:
https://www.academia.edu/38808430/Stephen_King_Rita_Hayworth_y_la_redenci%C3%B3n_de_Shawshank



viernes, 14 de febrero de 2025

En el día de hoy

 

una cabra en la pradera

Hoy, revisando mis compromisos diarios, me he dado cuenta de que algunos no son nada útiles aunque siempre los he hecho. Siendo sincera conmigo misma, hay una parte en mí que es puro personaje, que me empeño en perpetuar a sabiendas de que no tiene nada que ver conmigo.

Me he despertado inquieta y un tanto rebelde, no dejo de pensar en que todo lo que me oscurece por dentro no merece la pena, mejor respirar hondo y sopesar en dónde quiero poner mi energía. Tengo que salir de una inercia que no deseo y que me mantiene prisionera.

Algo en mi cabeza me dice que no puedo poner siempre por delante a los demás, ni siquiera por amor, que necesito con urgencia amarme y mimarme más. El caso es que soy especialista en reescribir mi vida, lo he hecho tantas veces, borrón y cuenta nueva cuando me he visto realmente atascada. Pero hay rutinas que están tan arraigadas que renunciar a ellas es como asomarme a un precipicio. Puedo volar en sueños pero con los ojos abiertos, bien abiertos, me pregunto si soy capaz de confiar en mí hasta el punto de dejar de buscar la aprobación externa y centrarme en lo que yo deseo realmente.

Tal vez estoy como una cabra pero que me perdone el mundo que hoy me voy a reír de todo, será el Día de la no seriedad. Puede que sea un desastre, nada nuevo bajo el sol, pero me voy a dar permiso para ser yo misma, que todo seguirá funcionando si me tomo un descanso y dejo de preocuparme por todo lo que pasa a mi alrededor.



domingo, 2 de febrero de 2025

Tras el letargo



Una vez más participo en el reto que nos propone Ginebra para este mes de febrero.

El tema es la resiliencia y nos ofrece un buen repertorio de imágenes de Elly Livyana Ruslan.



imagen de Elly Liyana Ruslan


Sopla viento del sur, cálido como un aliento

viene juguetón y se enreda en mi cabello.

Cómo agradezco la libertad que me insufla este viento

y extiendo los brazos, dejando atrás el sufrimiento.


Cuantas lágrimas derrame en aquella cárcel blanca

blancas las sabanas, el suelo y las paredes.

Meses y meses a merced de una enfermedad rara

tempestad de dolor y finalmente una dura prueba superada.


Tras saborear la incapacidad, vuelvo a mover mis extremidades

mis brazos me responden, mis piernas también.

Vuelvo a retomar mi vida, con sus rutinas y andares

y ante mi se extiende un mundo de posibilidades.


Aquí en el lago que siempre he amado

los nervios y músculos que se han recuperado

responden con gracia, como si nada les hubiese pasado

he renacido de mis cenizas, he despertado de ese infeliz letargo.


Sopla viento del sur, cálido como un aliento

viene juguetón y se enreda en mi cabello.

Cómo agradezco la libertad que me insufla este viento

y extiendo los brazos, dejando atrás el sufrimiento.




domingo, 19 de enero de 2025

El legado


montañas
Imagen de aszak
https://pixabay.com/photos/nature-travel-exploration-outdoors-6722031


Un día más ha amanecido despejado y muy frío. Con temperaturas bajo cero agradezco esta casa que me cobija, herencia de mi padre que asimismo la heredó de mi abuelo. Puedo ver desde la ventana un paisaje blanco, los coches son como polvorones esperando la calidez del sol para deshacerse de esa capa que los cubre y en las calles casi desiertas, algunas personas se mueven con prisa supongo que para refugiarse lo antes posible al calor de cuatro paredes en esta gélida mañana de domingo.

La montaña se ha vestido de color verde oscuro. Me mira serena, tan imperturbable como siempre haga frío o calor. Me pregunto ¿Qué sentirá a través de sus árboles y arbustos, o de sus campos con escarcha y semillas durmientes? Un pensamiento cruza mi mente y me encuentro con la palabra permanencia, sin duda su legado es la perpetuidad. Qué concepto más enorme, tan inacabable como esas montañas que enlazan unas con otras hasta dónde alcanza mi vista.

Y también me pregunto ¿Qué permanecerá de nosotros en este mundo que habitamos cuando nos hayamos ido? ¿Aquellos y aquello con lo que hemos tenido contacto retendrá de alguna forma nuestro legado? Probablemente habremos transmitido algo con nuestras acciones y emociones a lo largo de décadas, aunque solo sean pequeños gestos. Hace unos días, mi hija se fue al instituto sin mi beso de despedida porque no puse el despertador y cuando abrí los ojos ya se había ido. Puede que no fuera consciente de ese detalle cuando cerraba la puerta y salía a la escalera, o tal vez sí, se lo tendría que preguntar.

Tengo la suerte de que mis padres están vivos y espero que por muchos años. De los ausentes, tengo algunos recuerdos de mis abuelos paternos y atesoro muchos de mi abuela materna que se fue hace décadas pero sigue ocupando un lugar especial en mi corazón. Me hubiese gustado conocer a mi abuelo, su esposo, de él solo puedo elucubrar por lo que me han contado o escuché a veces furtivamente cuando era niña. Seguramente el tiempo que pasé con mi abuela materna, mucho, es la causa de que haya dejado una huella importante en mi. Si pudiese hablar con ella estoy segura de que me diría que le hace feliz lo lejos que he llegado, los retos que he ido superando e incluso que hoy me pare a pensar en el legado que quiero transmitir. Mis muchas equivocaciones, algunas las veo con claridad ahora pero también mis aciertos, todo lo que me ha hecho llegar hasta aquí. 

Creo que honramos a nuestros fallecidos con esa chispa de amor que brota en nosotros al recordarlos, con una punzada de dolor en ocasiones, es una separación que nos cuesta asimilar. Y creo que ellos también nos honran, al comprobar que algunas de sus mejores semillas se han asentado y de alguna forma florecen en nuestros actos.

 


viernes, 3 de enero de 2025

Un sueño


mujer y flores blancas
Imagen de Ultra_Nancy
https://pixabay.com/es/photos/ni%C3%B1a-belleza-cuentos-de-hadas-2436545/


Fe decidió salir a pasear antes de la cena, la tarde había sido especialmente calurosa pero ahora una agradable brisa alborotaba sus cabellos, al fin comenzaba a refrescar. Parada en la entrada de la casa se le ocurrió que antes de salir a caminar podía cortar unas flores para adornar el comedor y se dirigió al jardín. Tenía muchos tipos de flores, algunas especialmente bellas: orquídeas, narcisos, lirios... . Notó que en ese momento su fragancia era muy intensa, seguramente el jardinero las había regado recientemente y ellas respondían liberando su perfume. 

Fue armando el ramo, tomando flores de aquí y de allá hasta que consideró que ya estaba terminado. Y justo cuando se proponía regresar a la casa, algo se le enredó en el pie y tropezó aterrizando violentamente contra el suelo. Todo comenzó a volverse borroso y una sensación de pesadez en la cabeza la envolvió, Fe perdió el conocimiento. 

Al volver en sí, se vio a si misma en una habitación que no conocía, estaba sentada frente a una ventana y mirando un cielo de deslumbrante claridad. Por alguna razón podía ver la escena desde cierta altura y asombrada se percató de que en su espalda empezaban a formarse unas alas blancas y brillantes como de nácar, que se iban abriendo y extendiendo mientras dibujaban irisaciones de muchos colores. Le parecieron tan bonitas e impactantes, igual de un metro o más cada una de ellas. Curiosamente, podía ver cómo se volvían etéreas al contacto con el respaldo de la silla, como si la atravesaran, pero sólidas y de porte majestuoso fuera de sus bordes. La estampa le pareció magnifica. Se preguntó a si misma ¿Qué me está pasando? ¿Qué hago aquí?. Todo era muy extraño pero más que miedo sentía fascinación, como si estuviese en un dulce sueño del que no deseaba despertar.

Se enfocó en el ventanal, un pato salvaje volaba a lo lejos a una altura considerable, también pudo ver a un águila de pequeña envergadura pasearse frente a ella. El animal, tras describir varios círculos se acercó al cristal y emitió un chillido enérgico justo antes de alejarse. Fe, que de pronto se percibía sentada en la silla, subió su mano derecha al pecho e inclino la cabeza sin saber bien el porqué. Tal vez ese encuentro era lo que estaba esperando porque a continuación con un movimiento grácil replegó sus alas y se levantó. Se encaminó hacia la puerta sintiendo que la belleza que adornaba su espalda comenzaba a disolverse como en una bruma pero no le importó. pues de alguna forma era consciente de que se trataba de un regalo efímero.

Apenas había dado unos pasos cuando de nuevo le volvió esa sensación de pesadez en la cabeza y entornó los ojos. Espirales de luz se movían a su alrededor y tuvo la impresión de viajar a través de un túnel luminoso en el que se encontraba muy a gusto. Deseaba con todas sus fuerzas que esa sensación no  terminase jamás, le parecía que nunca antes se  había sentido tan feliz. No obstante, no tardó mucho en comprobar que el túnel se acababa y que podía vislumbrar una escena al final del mismo. Desconcertada, se dio cuenta de que volvía a estar en su hogar, apoyada en una barandilla no muy lejos del jardín y con el ramo de flores en una mano. Lástima pensó, ha sido un sueño tan hermoso.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Feliz 2025 ✨


En un par de días celebramos el Nuevo Año, algunos confiando en que sea mejor que el que se va. Personalmente entiendo que tenemos que poner algo de nuestra parte para que así sea, el mundo cambia nos guste o no, puede mejorar o empeorar según lo que hagamos. 

Antes solía pensar que todo lo que impacta sobre nosotros y nos hace tambalear es inevitable pero me he dado cuenta de que nunca ha sido así. Por experiencia propia he visto que si no quiero dejarme arrastrar por una inercia que no deseo, me puedo plantar. No somos los responsables de lo que nos sucede pero sí lo somos de nuestra respuesta, con todas sus consecuencias. El estar en lucha constante no es una gran opción, tampoco la apatía, ojalá fuese más sencillo poder reaccionar de forma más  equilibrada.

Esta mañana, por esos misterios de la vida aterricé en una entrada que escribí hace años ( https://la-opinion-motor-del-cambio.blogspot.com/2021/01/mi-vision-de-la-pnl.html ) y puedo asegurar que es tal cual. Siempre hay ideas que acaban instalándose en nuestra mente, a veces son programas que repetimos inconscientemente a pesar de que nos hacen mal. No obstante nunca es tarde para cambiar, a veces con pararse a observar los patrones que se repiten es suficiente para dar un giro a lo que nos sucede.

A punto de comenzar otro año, he dedicado unos días a darle un buen repaso a lo vivido y ya tengo anotadas mis aspiraciones para el 2025. Tras analizarlas con calma, podría simplificar en una sola todas ellas "deseo rotundamente la paz". Por eso me he puesto a escribir esta entrada, he pensado que nada mejor que dejar por escrito mis pensamientos en el blog y además animar a todo el que lo desee a buscar la paz con pasión.



A las puertas del Nuevo Año deseo Paz

para los que se acerquen a estas líneas y para los que nunca las leerán

y su complemento inseparable Bienestar

Feliz 2025!!


un nuevo amanecer

“Diseñado por Freepik” 




miércoles, 13 de marzo de 2024

Descanso

Últimamente no saco tiempo para dedicar al blog, lo intento casi a diario pensando en ponerme un ratito por la noche pero al final del día estoy cansada y pesan más las ganas de acostarme.

Espero no tardar mucho en retomar la buena costumbre de escribir y compartir vivencias con otros blogs, hay tanto que ver y tantas cosas que escribir que antes o después volveré a la carga.

Buen día al que se acerque a leer esto, besos!!


jueves, 15 de febrero de 2024

Soñé


pradera radiante
imagen de EvilangelZYN
https://pixabay.com/es/photos/frescura-el-verano-flores-5209412

 

Soñé que te veía sonriendo

mientras caminabas libre por la pradera

y en tus ojos rayos de sol perfilaban estrellas.


No había barreras que osaran detenerte y

 de vez en cuando, te parabas a observar algo

e irradiabas una curiosidad tierna y graciosa.


Te volviste hacia mi en varias ocasiones

pero sin prestarme demasiada atención

la cabeza erguida y rebosante de espontánea ilusión.


Eras tan feliz que igual se me empañaron los ojos

nunca lo sabré pues no pude verme el rostro

pero sin duda me dominaba una poderosa emoción.


Soñé que te veía sonriendo

con ese gesto travieso que a veces te sale  

en una cálida tarde en la que parecías exultante.



(a mi gatita que quiere conocer mundo y no se atreve, ni yo me atrevo a que salga de casa)



domingo, 4 de febrero de 2024

¿Consolamos y luego nos olvidamos de consolarnos?



sufrimiento
imagen de Mascarlos
https://pixabay.com/es/photos/pizarnik-teatro-poes%C3%ADa-5674779


Cuando alguien a quien apreciamos sufre una desgracia automáticamente nos ponemos en su lugar para consolarle y apoyarle en lo que podamos, a menudo nos volcamos sin miramientos. Y resulta chocante que no reaccionemos igual cuando se trata de nosotros, ese saber consolarnos y atendernos cuando lo necesitamos. ¿Cuántas veces hemos desatendido nuestro sufrimiento por las razones que fuesen? como en todo hay grados y hablo en general. Pero es una forma de obrar que nos debilita, a todos, pues si no podemos recuperarnos de nuestras heridas internas lo más probable es que vayamos poco a poco perdiendo la capacidad de ayudar a los demás y al final la sociedad se resiente. Pienso además que las personas más despiadadas tienen a menudo tanto dolor en su interior que no pueden mostrar compasión hacia los demás y no quiero que se me malinterprete, no trato de disculpar la maldad y el hecho de sentirse dañado no justifica en ningún caso el sembrar el daño en otros.

A mi me parece que el desatenderse por las razones que sean y seguir adelante como si no pasase nada, si se mantiene en el tiempo, puede acabar en un sufrimiento enmascarado que entra en un bucle (incapaces de prestar apoyo a otros por no tratarnos bien) del que difícilmente se sale. Tengo en mente en este momento a personas que he conocido y que se sentían obligadas a estar siempre pendientes de los demás de tal forma que nunca quedaba espacio para ellas, algo que acabó por pasarles factura con una enfermedad grave o un carácter resentido dispuesto a sembrar malestar a su paso. Y pienso que aunque está bien visto atender a otros a costa del propio bienestar, no es una opción sensata. Me explico, no es tan raro dejar de ayudar a los demás porque también estamos fatal pero si cada persona se trata bien a si misma e intenta no sobrecargarse, se evitarían muchos dramas. Supongo que es un planteamiento con el que se puede estar o no de acuerdo pero tengo la impresión de que el número de personas sobrecargadas va en aumento, algo no estamos haciendo bien.



miércoles, 24 de enero de 2024

La alegría, un faro que siempre esta bien tener a la vista

 

chicas que sonríen
imagen de Sasint
https://pixabay.com/es/users/sasint-3639875


Me ha gustado mucho esta foto, quien sabe de lo que están hablando pero es una imagen que me ha contagiado su sonrisa. 



domingo, 7 de enero de 2024

Constelaciones



constelación de acuario
Constelación de Acuario, imagen de Teacherbingo
https://pixabay.com/es/users/teacherbingo-18391860


La astronomía es una de las ciencias más antiguas, el hombre primitivo observaba con atención los fenómenos que ocurrían a su alrededor para comprenderlos y sabemos gracias a la arqueología, que la observación astronómica era de lo más habitual en las antiguas civilizaciones. Ese estudio del movimiento de los astros además de ser útil en la elaboración de calendarios también se ha usado para establecer patrones de comportamiento de nuestro planeta en función de la posición.

Actualmente somos conscientes de la influencia de la luna en las mareas, y también en los cultivos, personalmente tengo en cuenta la posición de la luna cuando toca sembrar, con excelentes resultados, pero la luna es solo uno de los cuerpos celestes y me ha entrado curiosidad por saber un poco más sobre la práctica de observar el movimiento del cielo, astronómicamente hablando, y sus patrones cíclicos. He descubierto que nuestro sistema solar tarda 225 millones de años en completar un ciclo, es decir dar una vuelta completa a su órbita. Y también como a lo largo de los siglos, los astrónomos han identificado y clasificado varias eras astronómicas con la intención de comprender mejor la evolución del universo.

La Unión Astronómica Internacional reconoce 88 constelaciones, una forma de  dividir la esfera celeste en regiones fáciles de identificar (Andromeda, Antlia, Apus, Aquarius, Aquila, Ara, Aries, Auriga...). Aunque las más conocidas son las llamadas constelaciones del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Mi idea inicial era darme un paseo astronómico por internet pero finalmente acabé entrando en el campo de la astrología al tropezarme con Hiparco, astrónomo y matemático creador de la teoría de la duración del año en función de las estaciones, que introdujo la astronomía babilónica en la Grecia del siglo II a.c. y que dio lugar a la astrología tal y como la conocemos. 

Por lo que he indagado, la astronomía estudia la relación física entre los cuerpos celestes y los fenómenos que los rodean, y la astrología se especializa en observar dichos movimientos con la intención de ver los efectos que estos pueden tener en las personas, una traslación que la astronomía nunca ha aprobado. Lo que conocemos como horóscopo (asignar a un individuo unas características atendiendo al día y hora de nacimiento en función de la posición de los astros) tuvo su importancia en la historia de la humanidad aunque hoy en día está bastante cuestionado, tal vez porque en algunos casos se ha mezclado con la adivinación y lo esotérico desdibujando su intención original, la observación de esos ciclos y su repercusión en la vida de las personas y del planeta. No obstante, me pareció interesante buscar más información.

Me ha llamado mucho la atención la denominada precesión de los equinoccios, que es el cambio en el eje de rotación de la Tierra que se completa cada 26.ooo años y que apunta hacia las doce  constelaciones del zodiaco, de forma que aproximadamente cada 2000 años se produce un cambio de era que lleva el nombre de ese signo zodiacal. He leído que del año 2000 a.c. al año cero estaba en aries, en el año cero pasó a  piscis, y a partir del año 2000 ha entrado en acuario. Lo de la era de acuario ha tenido mucha publicidad y es curioso que a este periodo le atribuyan un cambio de tendencia en el planeta que a mi me encantaría ver, el abandono del miedo y los conflictos para entrar en una época de convivencia pacífica. La gran decepción fue descubrir que 2000 años son muchos años y que se necesitan al menos 5 décadas  para apreciar cambios notables con respecto a la era anterior. Si así fuese me pillaría con 80 años que no es poca edad, pero en fin que le vamos a hacer, ojalá se produzca y llegue a verlo. Los que me conocen ya saben que soy una optimista empedernida que piensa que tocar fondo es justo el punto final de cualquier odisea y el comienzo de la recuperación, siempre que esta sea posible claro.

Así pues, con el nuevo año nos acercarnos un poco más a esa famosa era de paz que la mayoría de personas desearíamos vivir, pero en el mejor de los casos no nos vamos a librar de la convulsión e impotencia durante unos cuantos años. Por lo que he leído para este 2024, los astrólogos (he mirado varios que me han llamado la atención) dejan caer que será un año movido y quien no se serene y opte por estrellarse contra lo que se le ponga delante lo va a pasar mal. Tampoco hay que ser un lince para llegar a la segunda afirmación, pero curiosamente todos insisten en que la resistencia en este año en concreto es imposible (con sus cuadraturas de planetas y un montón de explicaciones) y coinciden en que solo conllevará un alto grado de sufrimiento. Yo que no descarto, ni confirmo nada hasta que puedo comprobarlo de alguna forma, me lo tomo con reservas pero lo voy a tener en cuenta y aquí lo dejo escrito por si a alguien le resulta interesante.



viernes, 22 de diciembre de 2023

Feliz Navidad


 🌸

 ama

 perdona

 sé generoso

 intenta no pelear

 para saborear la paz

 agradeciendo lo que tienes

 dándole sentido a lo que haces

 tratando de ser esa luz que andas buscando

 y no te olvides de cantar, bailar... de celebrar la vida

 IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII






Pd. Tras haber barajado muchas teorías, creo que solo  la experiencia asienta el conocimiento, le da sentido, y de cara a estas fiestas pongo mi experiencia por si a alguien le sirve:
A veces el sentimiento de culpa nos condiciona, por diferentes motivos, pero hay que darse cuenta de que hacemos lo que podemos con el conocimiento que tenemos en ese momento, que equivocarse y rectificar es ley de vida. Y otro aprendizaje que para mi es importante es tratar de vivir plenamente, sin desperdiciar ni un minuto en amarguras, porque cuando pongo el foco de atención en problemas, hago que vengan y al revés, si me enfoco en soluciones, éstas también vienen.
Así pues, el mejor propósito para estas fiestas es que las tengamos en paz e intentemos desterrar lo que no nos hace bien.

"que la Navidad nos pille bailando"
 ¡¡ FELICES FIESTAS !! 



viernes, 15 de diciembre de 2023

Con ganas de más luz


velas encendidas
imagen de Geralt
https://pixabay.com/es/users/geralt-9301


En otoño todo se va ralentizando a la par que aumentan las horas nocturnas, pero ya se acerca el invierno y estoy deseando la llegada del solsticio éste 21 de diciembre, y que dejen de menguar los días. En el otro extremo del mundo estarán a la espera del solsticio de verano, es lo que tiene la mayor inclinación del eje de la Tierra en su recorrido alrededor del sol, pero aquí, asistimos a una paralización que afecta a las plantas, animales, e incluso a las personas, algo que se tenía asumido en tiempos ancestrales cuando por estas fechas se centraban en plantar semillas que en primavera darían sus frutos, otra forma de vida, otras costumbres.

Algunas tradiciones antiguas han caído en desuso, otras se han adaptado como el caso de la Noche de las Madres, un culto a la maternidad que se puede considerar como un antecedente de la Nochebuena. El solsticio de invierno avisaba del inicio de una celebración muy esperada, la llegada de más luz, que ahora asociamos al alumbramiento de un Maestro. Lo cierto es que la Nochebuena como homenaje a la figura de María y su hijo por lo que supuso ese alumbramiento, hoy en día es más bien un homenaje a la comida, aunque se pueden dar encuentros con familiares y amigos que de alguna forma compensen ese derroche. 

Pero volviendo a la Noche de las Madres en la Europa primitiva, se trataba de una festividad muy singular. Cuentan algunas fuentes que la noche del 24 de diciembre era especial pues tres mujeres vestidas de blanco solían sobrevolar los tejados de las casas y traían regalos, y también buenos consejos. Era una jornada en la que en los hogares se cocinaba con mucho mimo y tras una cena especial, se dejaban tres platos y lo necesario para que las deidades pudiesen degustar lo que habían preparado. Curiosamente en la tradición celta más antigua que ponía el acento en el cambio de estación, el inicio de año no era el Samaín sino el solsticio de invierno que se festejaba en la línea de la tradición nórdica y la anglosajona de origen germánico (fiesta de Yule y festividad de las Disen). En una obra "De Temporum Ratione" escrita por un monje benedictino llamado Beda, se dan detalles sobre las fiestas paganas anglosajonas y en ella hay referencias a esa Noche de las Madres. Por desgracia no hay mucha información sobre esta festividad  pues era una época en la que las tradiciones pasaban de padres a hijos de forma oral y muchos detalles no fueron recogidos en textos. Quedan a la vista los altares que se erigieron a las Madres, como el de Nettersheim en Alemania, que pongo a continuación.

 

altar dedicado a las Matronas en Nettersheim, Alemania
imagen de: David Esser
ID 239783721 Dreamstime.com


Así pues podemos ver el solsticio como precedente de las fiestas a las que en breve vamos a llegar, y asociado a él la costumbre de agasajar y confraternizar, honrando además el espíritu de la maternidad que yo me atrevo a condensar en dos adjetivos, calidez y generosidad.



viernes, 8 de diciembre de 2023

Juzgando a un poeta

 

imagen de un libro con estrellas
imagen de NoName_13
https://pixabay.com/es/users/noname_13-2364555

Hace días leí una poesía que me enamoró y luego me sorprendí ante la imagen que me trasladaba su autor al ver una fotografía, me ha dado por pensar en cómo nos puede afectar el aspecto, o la vida personal de un escritor sin apenas conocer su obra. 

Cuando vi a Luis Alberto de Cuenca casi al momento me asaltó un estereotipo y hasta me pregunté como ese hombre había escrito una poesía tan hermosa con esa corbata, la postura, el hecho de vivir en el Barrio de Salamanca... Lo de las ideas preconcebidas no es nada nuevo, hace tiempo que me vengo observando. Así que tras dudar no me quedo otra que quitarme la toga de juez ji,ji, y sacar de mi mente esas creencias que me estaban fastidiando el momento. A mi me gusta de los poetas su  predisposición a describir la condición humana, especialmente cuando me provocan cierta complicidad, ese estar a gusto en la mirada del que escribe.

La poesía en cuestión era:

Estoy aquí, mi amor, estoy aquí,
velando tus naufragios en las noches
en que nadie responde, en las heladas
madrugadas vacías, en las tardes
de desesperación y locura.

Pon en duda, si quieres, que la Tierra
gire en el desolado precipicio
del espacio infinito alrededor
del Sol, o que los astros sean fuego,
o que el amargo río de la vida
desemboque en la muerte. Pero nunca
dudes de que, en la fiebre del fracaso
o en la sed de la angustia, en el abismo
de la ansiedad y del desasosiego,
estoy aquí, amor mío, estoy aquí.

Aunque tú no me veas ni me oigas.


Y ya en paz me reí, me reí de mi misma, y me pareció que pensar en roles sociales cuando lees algo que te conmueve había sido un tanto absurdo. Y me pareció también que era buena idea escribir sobre ello, sacar a la palestra esas creencias, estereotipos que pululan en ocasiones por nuestra mente. Sin duda los sentimientos de amor, inseguridad o esperanza que ese autor transmite no entienden de roles, se mueven dentro de nosotros porque son un rasgo que todas las personas compartimos.




jueves, 30 de noviembre de 2023

Confidencias al sol



pintura del atardecer en la playa

Otra jornada que se va
otro día con sus retos que ha finalizado



Ya te vas a transitar otra zona del firmamento

te despido con alegría pero con pena también

me gustaría poder acompañarte en tu recorrido

para mirar en todas direcciones como lo haces tú

disfrutar de la vista de mi hogar desde tu lugar

y de la inmensidad que te rodea.


Confío en que algún día me lleves contigo

aunque no tengo prisa amigo, puedo esperar

siento la brisa en mi cara que a tu lado no percibiría

cierta calidez que aportan el resto de los sentidos

que se mantiene incluso cuando tú te has ido

pues asoma si mi corazón está dispuesto.


También siento a veces un dolor punzante, la otra cara

entonces avanzo con paso firme, incluso desquiciado

doblando esquinas imperceptibles en la curvatura de la vida

consciente de que todo a mi alrededor se ha oscurecido

por desgracia ni siquiera tú lo puedes evitar

a veces es tan difícil sostener la claridad...


Se van gastando los ojos de tanto contemplarte

en estas despedidas con nubes encendidas

y tú casi a mi altura, diciéndome hasta mañana

supongo que cualquier día necesitaré gafas, o igual no

tal vez cuando tu silueta se empiece a emborronar

sea capaz de ver matices que antes ni podía imaginar.






martes, 21 de noviembre de 2023

Unos hechos desconcertantes (continuación de La protección)



secuencia de Fibonacci

Isaac Devis: Fibonacci
http://isaacdevispintor.blogspot.com


El pueblo hervía de actividad, habían llegado muchos sanitarios y dotaciones de rescate que se sumaban  a los vecinos para socorrer a las víctimas. A los más graves los llevaban en ambulancia al hospital en la ciudad y el resto eran atendidos allí mismo. El centro se salud estaba desbordado y la escuela se había convertido en otro centro de atención a los heridos, Aya acompañaba a una embarazada que subía los maltrechos escalones cuando coincidió con un chico que la miró fijamente, como si la conociera. No le dio importancia pues había muchas cosas de las que ocuparse y tras dejar a la Sra. Millar en el banco de la improvisada sala de espera, se dirigió al almacén dónde había un montón de cajas y paquetes para abrir, debía colocar los suministros que acababan de recibir, ordenados y bien visibles en las estanterías. Fue un día de locos, sirenas, quejidos, llantos... Había amanecido despejado aunque a mediodía una lluvia fina se había instalado en el pueblo desbaratado. Cuando la claridad del día descendió drásticamente, Aya fue consciente de lo cansada que estaba y despidiéndose del Doctor Elias se encaminó a su casa.
Las calles estaban cubiertas de despojos de todo tipo que a veces tenía que sortear, y al fin llegó a la entrada de su hogar. Se encontraba en el lado norte y como la peor parte de la tormenta se la había llevado el otro extremo del pueblo, el edificio no estaba muy afectado, tan solo el tejado se veía un tanto destartalado. Entró y fue directa al desván, a primera hora ya había estado en casa para cambiarse de ropa y había comprobado que la primera y la segunda planta estaban bien. Subió pues al desván con cubos para atender las inevitables goteras que ya desde fuera se intuían. Todo el suelo estaba encharcado y le llevo casi una hora secar y dejarlo todo lo mejor posible. Agotada, solo pensaba en meterse en la cama, no había comido desde hacía muchas horas pero se conformó con un simple vaso de leche y a continuación se acostó.

Fueron casi tres meses de reconstrucción pero finalmente el pueblo acabó volviendo a la normalidad. Aya, que tuvo que reparar el tejado de su casa y algunos desperfectos en la joyería, hacia ya tiempo que había vuelto al trabajo. Tenía en su profesión cierta fama en la reparación de piezas de joyería antigua y de objetos con incrustaciones de metales preciosos, y dado que faltaban menos de dos semanas para la fiesta de San Valentín, se encontraba con  mucha tarea por delante pues los encargos no solo le llegaban de su zona, también de otros lugares que tenían buenas referencias sobre ella. 

Era tarde, faltaba menos de una hora para finalizar su jornada laboral y estaba dando los últimos toques a una cajita de plata con daños en un lateral cuando sonó  la campanilla de la puerta. Salió al mostrador y vio a un chico de unos 16 años que miraba en el expositor una colección de anillos de oro con gemas varias. Le reconoció al momento, era el que había aparecido tras la tormenta y en cada ocasión en la que coincidían la examinaba atentamente. Parecía estar seguro de lo que quería y tras señalar un aro con incrustaciones de granates le pidió que se lo mostrara. A Aya le sorprendió bastante que tuviese interés en un anillo tan caro, dada su edad, pero él tras observarlo unos instantes se quedó convencido y le pidió que le grabase una inscripción. Aya iba a tomar nota cuando el chico le comentó que se lo regalaría a su novia mientras sacaba el dinero para pagar, y sin  más, le preguntó por qué motivo ella se había cerrado al amor. Sorprendida e indignada a la vez, Aya levantó la cabeza y le contestó que esa era una pregunta ridícula y que quien demonios se creía que era. El muchacho esbozó una sonrisa triste y le pidió disculpas por el atrevimiento. Ella se relajó un poco, le cobró y le indicó que a la mañana siguiente podría pasar a recogerlo. 

Cuando el desconocido se despidió deseándole buena tarde, volvió a la tarea de restaurar la caja pero no estaba de buen ánimo así que resolvió guardarla en un cajón y ponerse a grabar el anillo del chico con lo  anotado "dulce amor". Hecho el grabado, seguía sin poder quitarse de la cabeza la insolente pregunta,  además ¿por qué un desconocido al que doblaba en edad la observaba tan descaradamente, y cómo se atrevía a insinuar que ella rechazaba el amor?. Miró su reloj de pulsera, una delicada pieza que había heredado de su madre, era la hora de cerrar por lo que se levantó, se encamino a la puerta y una vez en el exterior se alejó con semblante pensativo. La brisa revolvía sus cabellos y le traía el olor del mar pues la costa no estaba lejos, normalmente encontraba agradables esas sensaciones pero en esta ocasión, el ceño fruncido evidenciaba su mal humor. Sin duda vivía volcada en su trabajo que le apasionaba pero tenía toda la vida social que deseaba, y aunque nunca había sentido ese flechazo del que había oído hablar, había tenido varios romances que ciertamente no habían llegado a nada, pero le daba igual, su vida estaba bien como estaba.

A la mañana siguiente se presentó en la joyería uno de sus mejores amigos con un reloj antiguo al que se le había desprendido una de las manecillas. Martín siempre sonreía, al menos a ella le parecía así, y solo con su presencia le contagiaba de buen humor. La saludó con un "buenos días preciosa" que era muy típico de él y Aya le correspondió con un abrazo. Martín le dijo que no tenía prisa y que si estaba muy liada con lo de San Valentín podía esperar el tiempo que hiciese falta, agradeciendo el detalle, ella le dijo sonriendo que en un par de días lo tendría, que no estaba especialmente ajetreada. En ese momento sonó la campanilla y el atrevido chaval entró y se quedo mirándolos, paseando la vista de uno al otro sin articular palabra. Martín visiblemente incómodo se despidió con bastante rapidez, esquivando al recién llegado de camino a la salida. A Aya le cambió la expresión de la cara, no podía creer que el crío fuese tan cargante, tomó la caja con el anillo, la introdujo en una bolsita y tras entregársela le dio las gracias.

Él está enamorado de ti, supongo que lo sabes, fue su respuesta. Aya sintió que la cólera le subía por el rostro y le espetó que se metiese en su vida y que dejase en paz a los demás. Fue hasta la puerta y la abrió con la evidente intención de que se quitase de su vista lo antes posible. De nuevo apreció un halo de tristeza en el rostro del muchacho que ella no supo interpretar, aún así se sintió aliviada de que se fuese.
La mañana fue transcurriendo entre alguna restauración que debía terminar, más algunas ventas, y Aya no podía dejar de pensar en la insinuación del desconocido, aún encontrándola absurda puesto que conocía a su amigo de toda la vida y jamás se le había declarado, no se le iba del pensamiento, Martín era realmente un amor. Decidió que un té le vendría bien y que iría a la confitería que había a escasos metros del local para traérselo y tomarlo en el taller. Iba tan distraída que al salir por la puerta chocó con una persona que pasaba en ese momento y que llevaba una gruesa barra de hierro que impactó contra su cabeza. Aya sintió que todo le daba vueltas y la sensación de que las piernas le fallaban.

Cuando abrió los ojos, lo primero que se encontró fue la sonrisa de Martín. A continuación miró a su alrededor, estaba en una camilla aunque no recordaba como había llegado hasta allí. Volvió de nuevo la vista hacia su amigo y notó en él algo curioso, en sus ojos claros había una espiral de muchos tonos que no podía dejar de mirar y en la que deseaba sumergirse. Nerviosa, le agarró la mano y una corriente dulce pero implacable se adueño de ella. 
Por Dios!! exclamó para sus adentros, si esto no es un flechazo no sé que otra cosa puede ser. Entonces Martin se puso serio, algo no estaba bien, la cara de su amiga reflejaba tal confusión que empezó a asustarse y llamó al doctor que tras volver a examinarla, le aseguró que no había de qué preocuparse. No obstante, ella le seguía mirando de forma extraña, en los años que llevaba de enfermero no había visto cosa igual y no sabía qué pensar.

Aya recibió el alta esa misma tarde, justo cuando Martín iba a acabar su turno, por lo que se ofreció a llevarla en coche a casa. Seguía rara, se la veía aliviada de salir del centro de salud pero había algo más, se comportaba de una forma diferente a la de siempre y Martín no era capaz de comprender lo que le sucedía. Al entrar en la casa, le sugirió que él podía hacerle la cena, vivía solo por lo que sabía arreglárselas perfectamente y a ella le habían recomendado descansar al menos un par de días. A Aya se le iluminó el rostro y le dijo que sí encantada, pero con la condición de que la dejase colaborar y de que se quedase a cenar. Estando ambos de acuerdo, prepararon en un periquete una crema de puerros y un revuelto de setas con jamón serrano con una pinta estupenda y se sentaron a la mesa. Fue una velada extraordinaria y Martín no daba crédito, notaba en ella tal acercamiento y esa complicidad con la que había soñado durante años, que en algunos momentos hasta le apetecía frotarse los ojos para comprobar que era real.

Cuando llegó el momento de despedirse, en la puerta, Martín se armó de valor y acercándose aún más la beso en los labios con delicadeza. Aya se abrazó a él y se fundieron en un nuevo y apasionado beso tras el cual quedaron como dos chiquillos nerviosos sin saber muy bien que hacer. Martín sopeso la idea de ir un poco más allá pero había esperado tanto tiempo que creyó que lo mejor era tomárselo con calma así que le dijo que la llamaría por la mañana. Acababa de empezar una auténtica historia de amor.

El tiempo pasó y nunca más se volvió a ver por el pueblo al muchacho al que Aya había invitado a salir de la tienda. Pero en ocasiones el misterioso desconocido le venía al recuerdo, entonces ella sonreía dándole mentalmente las gracias por su comportamiento osado, que aunque en un principio había malinterpretado sin duda había sido el detonante de algo grande, mucho más de lo que había podido soñar.


miércoles, 15 de noviembre de 2023

A. Machado, el gran poeta


Retrato de Machado "también mi corazón ha despertado entre olores de pólvora y romero"

Pintura de Rufino Ruiz Ceballos
(10-07-1907/14-12-1970)



Tras exponer en el blog la filosofía de Zambrano era casi inevitable reconocer a Antonio Machado, enorme figura y contemporáneo. En algún sitio leí que el exilio fue crepúsculo para él y aurora para Zambrano, ella optó por construir un nuevo futuro, para Machado en cambio pudo ser el desencadenante de su partida. Se puede morir de tristeza y hasta hay quien dice que la enfermedad bronquial guarda relación con las penas. 

En cualquier caso, la luz en las letras de Machado es nuestro privilegio cuando nos acercamos a ellas.
Diría de él por lo que he leído que me parece un hombre sencillo, que expresa bien sus emociones íntimas, un tanto solitario, muy lúcido, y en general de buenos sentimientos. Dejo a continuación una muestra de su poesía. 


Proverbios y cantares

(solo he puesto 10 de los 53 por no extenderme demasiado)

I

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

 

II
¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?…
Todo el que camina anda,
como Jesús, sobre el mar.

 

III
A quien nos justifica nuestra desconfianza
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.

 

IV
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.

 

V
Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón…
Ni aunque te elogie un bruto
ha de tener razón.


 VI
De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.

 

VII
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos…
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón.


VIII
En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder…
Y a preguntas sin respuesta,
¿quién te podrá responder?

 

IX
El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,
de ingénita malicia y natural astucia,
formó la inteligencia y acaparó la tierra.
¡Y aun la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!
 
X
La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más ...



Verdes jardinillos


¡Verdes jardinillos,
claras plazoletas,
fuente verdinosa
donde el agua sueña,
donde el agua muda
resbala en la piedra! ...

Las hojas de un verde
mustio, casi negras,
de la acacia, el viento
de septiembre besa,
y se lleva algunas
amarillas, secas,
jugando, entre el polvo
blanco de la tierra.

Linda doncellita,
que el cántaro llenas
de agua transparente,
tú, al verme, no llevas
a los negros bucles
de tu cabellera,
distraídamente,
la mano morena,
ni luego, en el limpio
cristal te contemplas ...
Tú miras al aire
de la tarde bella,
mientras de agua clara
el cántaro llenas.




Para quien quiera leer más sobre Antonio Machado, en concreto sobre su amor al pueblo: 
https://letras-uruguay.espaciolatino.com/e/machado_antonio/el_poeta_y_el_pueblo.htm



martes, 14 de noviembre de 2023

Una presencia terrorífica


imagen de una mujer siniestra

Reto de Ginebra del mes de noviembre II
https://varietes-ginebra.blogspot.com/2023/10/samhain.html


Alina había salido esa tarde a recoger ramas para la gran hoguera. El sol se escondía cuando su padre se percató de que aún no había regresado y preocupado dejó lo que estaba haciendo. No era una fecha cualquiera, durante todo el día la aldea despedía al verano celebrando el día fuera del calendario, el Samaín. Una ocasión que servía de reflexión antes del comienzo del año celta pero también varias horas en las que la frontera que separa el mundo de los vivos y el de los muertos se disolvía, con el riesgo que conllevaba.

Inquieto, puso a un lado la cesta en la que había apilado manzanas y salió en dirección al bosque caminando a grandes zancadas, orando con todas sus fuerzas a Dana para encontrar en cualquier momento a su hija de regreso a casa, sana y salva. Apenas se había adentrado en el bosque cuando le pareció escuchar una risa lejana, algo distorsionada. Y sin motivo aparente, Mael cayó de rodillas y arañando la tierra con sus manos siguió implorando a Dana para que protegiese a su hija en una noche tan peligrosa. Se hallaba envuelto en un silencio inusitado, era el mes del búho pero no se escuchaba su característico chillido al anochecer, es más, parecía que todos los seres del bosque estuviesen dormidos o expectantes y esa ausencia de actividad era un mal augurio. 

Minutos antes, Alina se había dado cuenta de lo tarde que se le había hecho, el sol empezaba a  ocultarse y tenía un largo trecho hasta llegar a su hogar. Acababa de sujetar las ramas en un fardo y acercándolo a su cadera echó a andar con paso ligero. Tenía 12 años, cuerpo menudo y era capaz de hacer grandes distancias en poco tiempo, algo de lo que solía presumir y que en ese momento suponía, era su gran baza. No obstante, no había recorrido ni un tercio del camino cuando vio frente a ella a una mujer que le cortaba el paso. Iba vestida con extraños ropajes oscuros, un sombrero con flores negras y en la mano derecha sostenía un aro que desprendía cierto resplandor. Sorprendida, se detuvo en el acto.

La desconocida le preguntó a dónde iba con tanta prisa y Alina sintió como un escalofrío le recorría todo el cuerpo ante una voz metálica que no parecía humana. Debo regresar a casa murmuró, arrastrando las palabras. La mujer se rio y el bosque entero enmudeció por completo, como si la vida se hubiese marchitado con ese gesto.

Dana contemplaba el suceso, las plegarias del padre de la niña habían surtido efecto y aunque no era dada a intervenir en asuntos humanos, se quedó observando lo que Bodua se proponía hacer. El suelo comenzó a vibrar y los pies de Alina empezaron a hundirse como si se encontrase dentro de arenas movedizas. Soltó horrorizada el fardo que cargaba e intentó gritar pero el miedo le atenazaba la garganta y no fue capaz de emitir ningún sonido. Miró a su alrededor, la naturaleza parecía haberse sumido en una oscuridad devastadora, pero en su corazón aún palpitaba el amor que le profesaba a Dana, la madre Tierra, y extendiendo los brazos le suplicó ayuda. Había perdido a su madre siendo niña pero recordaba las palabras que le dijo junto al pozo el día en que llegó moribunda por el ataque de un jabalí "mi amada Alina, ahora Dana será tu madre, no dudes en confiarte a ella, es una madre poderosa que siempre vela por sus hijos" y hecha un manojo de nervios pronunció mentalmente "madre universal, esta noche pongo  mis esperanzas en ti, socórreme". Conmovida, la deidad se interpuso entre Alina y la presencia oscura, la cual sorprendida dio un paso atrás. En ese instante, la luz que Bodua portaba soltó un fogonazo y al fin el sonido volvió al bosque a la par que se deshacían todas las tinieblas que lo habían tomado hasta ese momento.

Mael sintió que el aire regresaba a sus pulmones, sintió que recuperaba la energía vital oprimida instantes antes por unas garras invisibles y poniéndose en pie echo a correr con todas sus fuerzas internándose más en el bosque. No sabía hacia dónde debía dirigirse pero con los ojos entornados se dejo guiar por el sentimiento de volver a ver a su hija y avanzó sin descanso confiando en que iba en la dirección correcta. Casi extenuado pero sin dejar de correr llego hasta un claro en el que pudo observar a su hija al lado de dos mujeres de sobra conocidas por los habitantes de su aldea. Dana, la diosa madre de la mitología celta y enfrente la siniestra Bodua, que en la noche del Samaín era una aparición funesta.

Sin apenas recuperar el aliento recorrió los escasos metros que le separaban de su hija. Parecía como si la tierra la estuviese engullendo y solo asomaba una parte del perfil de su cuerpo, de la cadera hacia abajo no había nada. Con paso decidido se internó en una especie de ciénaga, hundiéndose en ella mientras abrazaba a su hija con fuerza. Alina parecía estar petrificada, solo unas lágrimas que le rodaban por las mejillas le alentaban a creer que aún estaba viva. Lo que sucedió a continuación lo cambió todo, de pronto como si regresase de algún misterioso lugar, Alina modificó su expresión y alzó los brazos hacia su padre abrazándose a él tiernamente. 

El encuentro hizo que la tierra temblase. El rostro satisfecho de Dana contrastaba con la turbación de su oponente que con semblante altivo, como deseando derretirla con la mirada, ya era consciente de que no tenía ninguna posibilidad. Así pues, Bodua dio por terminada la tentativa de llevar a la niña a su mundo, se giró con cierta indolencia y desapareció casi al instante. También la ciénaga se esfumó y padre e hija miraron hacia Dana con profunda gratitud, solo por un momento, pues al igual que la otra aparición se desvaneció repentinamente.

Mael y Alina emprendieron el regreso a casa asidos por la cintura, iban tan entusiasmados que se alejaron sin reparar en el fardo de ramas que había sido el desencadenante de su odisea. Casi no podían creer lo afortunados que eran y en su nerviosismo, iban deliberando sobre como relatarían a sus descendientes la intercesión de Dana en esa noche de Samaín, para que el recuerdo de lo sucedido en ese bosque se perpetuase a través de las sucesivas generaciones.


imagen de un rostro entre los árboles

Autor: Geralt
https://pixabay.com/es/users/geralt-9301/



miércoles, 8 de noviembre de 2023

La razón poética de Maria Zambrano



mural en el que figura María Zambrano

Mural en Gandia (España) con M. Zambrano y otras mujeres destacadas


Pensadora del aura


Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo, bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida ¡qué hermosura! No siendo nada o apenas nada por qué no sonreír al universo, al día que avanza, aceptar el tiempo como un regalo espléndido, un regalo de un Dios que nos sabe, que nuestro secreto, nuestra inanidad y no le importa, que no nos guarda rencor por no ser…

     …Y como estoy libre de ese ser que creía tener, viviré simplemente, soltaré esa imagen que tenía de mí misma, puesto que a nada corresponde y todas, cualquier obligación de las que vienen de ser yo, o del querer serlo.

** M. Zambrano **



Algunos de mis días están llenos de propósitos, los hay que son muy míos, otros impuestos. Pero en ocasiones me pregunto:
¿Por qué tantos propósitos?
¿Acaso la vida es obligarse a alcanzar objetivos en vez de vivir permitiendo que las cosas sucedan sin forzar nada, ni a nadie?
¿Se puede dejar de luchar contra el tiempo, contra lo que se supone que debo hacer, o contra esas necesidades que he creado y que ahora me pregunto son tan necesarias?


María Zambrano (1904-1991) intelectual, filósofa y poeta española, apuesta en su obra por dejar a un lado la rivalidad entre la razón y el sentimiento. 

Exiliada e impregnada de las circunstancias que le tocó vivir, ha abordado lo más esencial del ser humano, nuestros anhelos, la idea de sentirse abandonado, el miedo, la culpa, la supervivencia... . Esta mujer nos ha dejado como legado sus razonamientos poéticos, en los que podemos encontrar muchas reflexiones y en los que abundan valores como la libertad, la justicia y la identidad.