"DE NADA PUEDO HABLAR COMO MAESTRO, DE TODO COMO ENTUSIASTA" JOSÉ ORTEGA Y GASSET

martes, 28 de abril de 2020

La disidencia consciente


Reflexiones tomadas de http://emiliocarrillobenito.blogspot.com/2020/04/disidencia-consciente-es-la-hora-por.html

--En tu estilo y ritmo de vida a lo largo de cada jornada, ¿persiste el culto a la velocidad y el ajetreo incesante?; ¿te mantienes en la vorágine de una sociedad desnortada, que siempre va corriendo, sin tener nunca tiempo suficiente para nada, aunque no tenga ni idea a dónde va?; ¿llenas tu mente con televisión basura, informativos que no informan y programas centrados en las vilezas humanas?

La disidencia consciente significa una vida sencilla en la que se introducen pausas y espacios de silencio, respiración consciente, introspección, encuentro interior, lectura pausada de textos con cierta profundidad e indagación serena e inteligente en la verdad que hay tras los hechos que suceden.

--A lo largo del tiempo y en el día a día, ¿conservas la inercia de vivir entre el pasado y el futuro, raramente en el momento presente?; ¿te auto-engañas con la excusa del mañana (“ya lo haré mañana...”, “cuándo en mi vida pase esto o lo otro”, “cuándo en el mundo suceda esto o aquello...”)

Se trata de vivir en el aquí-ahora. Abandonar la droga del mañana a la que eras adicto para no hacer, ni ahora ni nunca, lo que tu corazón te indica, y a hacer tu vida cada vez más coherente con lo que íntimamente sientes y eres.

--En tus hábitos de acumulación y en tu visión del dinero: ¿sigues anclado en el acaparar, poseer, retener, atesorar, y consumir ciegamente, con el dinero como factor de impulso de tu vida, incluso a costa de las desgracias ajenas?

En esta sociedad se necesita el dinero para sobrevivir, pero no puede convertirse  en el eje de tu vida. Sé austero, no codicies, comparte lo que tienes, no confundas valor y precio y date cuenta de que necesitas poco y lo poco que necesitas lo necesitas poco.

--En tu rutina de consumo, ¿compras artículos que no necesitas; productos y servicios para resaltar tu estética y tu imagen; modas absurdas para enriquecer a fabricantes a costa del trabajo esclavo de niños y adultos?

Puedes abandonar el consumismo ciego y narcisista, desvincularte de comprar más y más cosas en oferta, apreciando los objetos y los sujetos tal como son y dejando de contaminar el planeta.

--Con relación a tu salud, ¿permaneces anclado en el sedentarismo y la agresión a tu cuerpo, esperando, cuando enfermas, un salvador externo, un médico, un medicamento, una vacuna, un estimulante, enriqueciendo a farmacéuticas sin escrúpulos que han hecho de la enfermedad, que no de las salud, su negocio?

La disidencia consciente es llevar una vida saludable, hacer ejercicio diariamente, aplicar terapias naturales y homeopáticas y asumir tu propia responsabilidad para con tu salud y el fortalecimiento de tu sistema inmunológico.

--Tu alimentación, ¿continúas ingiriendo carne de animales salvajemente explotados y asesinados?

La disidencia consciente implica que dejes de comer carne y de dañar a otros seres vivos; y te comprometas a nutrirte desde el respeto a todos los seres sintientes que tienen la misma capacidad que tú de sentir placer y dolor.

--Tu mundo emocional: ¿sigues inmerso en turbulencias y perturbaciones que nublan tu mirada y te impiden ver otra realidad que la ficción provocada por ellas mismas?

Se trata de que calmes tus emociones, las sosiegues y armonices. Ser más flexible, y quitar esa manía de que las cosas sean lo que yo quiero, como yo quiero, cuando yo quiero... .

--Tu ámbito mental, ¿continúa fuera de control, con múltiples alteraciones y vaivenes, en un sin cesar de pensamientos que ni siquiera son tuyos?

La disidencia consciente es educar a tu mente y ponerla a tu servicio a través del desarrollo del sentido común, la atención, la concentración, la contemplación y la meditación.

--Tu mente abstracta, ¿la tienes olvidada, como si no existiera, sin traer a tu vida cotidiana nada que vaya más allá del sota, caballo y rey de la apariencia y de lo material?

La disidencia consciente supone abrir las puertas al discernimiento, expandiendo la mente abstracta al sustituir hábitos de distracción y entretenimiento que note aportan nada por otros de reflexión, práctica y estudio de temas centrados en las ciencias, las artes, la filosofía y, especialmente, la consciencia y la espiritualidad.

--Y la sonrisa y la vitalidad, ¿piensas que esto es un “valle de lágrimas” y te pasas el día con el ceño fruncido, pesaroso, enfadado, huraño, cansado...?

La risa es algo muy serio y te llena de energía vital y alegría de vivir, percibiendo que la Vida es el Milagro, y que este planeta es un Paraíso del que el ser humano no ha sido expulsado, sino al que él mismo renuncia desde su egoísmo e inconsciencia.

--Tus acciones, ¿son meras reacciones provocadas por los programas y sistemas de creencias que han metido en tu cabeza?

Intenta desconectar los automatismos que te han implantado (la sociedad, los medios de comunicación, educación, familia...) y asegúrate de que las acciones que acometes son realmente tuyas (sopesadas, sentidas...), tomándote  el tiempo necesario de ponderación antes de actuar.

--Tus relaciones con los demás, ¿se basan en la competencia, el juicio, la crítica, el chismorreo, la mentira, el intento de dominio y control y la imposición de tu manera de ver las cosas?

Se puede interactuar desde la cooperación, la solidaridad, el respeto, la compresión, la tolerancia, la empatía, la veracidad y el servicio. Una nueva manera de relacionarnos que se forja en el día a día y que te puede llevar, quizás, a la decisión de vivir en comunidades conscientes (eco-aldeas y experiencias similares autogestionadas y autosuficientes), que procuran vivir conforme a los principios de la nueva humanidad, siendo, así, semillas activas de esta. Pero también puede plasmarse en grupos y redes de personas que, sin convivir en un mismo espacio, incluso viviendo a distancia en el marco de las grandes ciudades, establecen entre si lazos fraternales de comunicación y colaboración consciente.

--Tus dones y talentos, tus capacidades, cualidades, habilidades y facultades innatas, ¿te has percatado de la importancia de los mismos en tu vida, los pones en práctica  (todos los tenemos, cada uno los suyos, aunque los hayas olvidado)?

La disidencia consciente te anima a que descubras lo que ya tienes; y te impulsa para que lo ejercites y lo compartas (uno de los efectos de esto puede ser la implementación de proyectos emprendedores conscientes asociados a esos dones).

--Ligado a lo anterior, tu labor educadora (verbigracia, en cuanto a los hijos), ¿confundes la educación con una formación que termina siendo mero formateo e imposición de creencias y programas adquiridos?

La disidencia consciente te llama a que recuerdes que la educación, si lo es, consiste en colaborar con el otro (el niño, el adolescente, el joven...) para que se percate de sus dones y talentos y los practique, coadyuvando así, por ejemplo, a que tu hijo no sea lo que tú quieres que sea sino lo que realmente es.

--Tu actitud antes las circunstancias cotidianas, ¿estas obsesionado con lo que te pasa, crees en los problemas, te contrarían las dudas y rechazas las “noches oscuras” y los sapos que aparecen en tu vida y en la de los demás?

Dale la vuela a todo ello como a un calcetín, porque: lo importante no es el "qué", lo que pasa o deja de pasar, sino el "cómo se vive la situación", lo que depende enteramente de ti; los problemas no existen, pues son experiencias-oportunidades que surgen para facilitar tu crecimiento personal; las dudas son un regalo de la vida y no deberían paralizarte, sino servirte para buscar, indagar, profundizar...; las “noches oscuras”, son factores de impulso para que te desarrolles en consciencia y evoluciones  y esos sapos, si en vez de rehusarlos, te acercas y los abrazas, verás, cual moraleja de los cuentos infantiles, que son un regalo, una bendición.

--Tu círculo de compasión, ¿se limita a tus seres queridos, amigos, familiares, diversiones, aficiones y devociones, ese mini-escenario en el que te sientes cómodo y que aplaude tus ocurrencias y gracias?

La disidencia consciente te aporta el entendimiento de que la compasión o es universal o es otra cosa. Amplia tu compasión: A toda la humanidad, sin fronteras de ningún tipo, actuando lo más integralmente posible, que no caritativamente, ante la pobreza y ante todo tipo de marginación y exclusión. Y a la Madre Tierra y a todas las formas de vida, superando el ridículo espejismo, derivado de creerte, como humano, superior, y desplegando una amorosa Reverencia por la Vida en todas sus manifestaciones.

--Tu esperanza, ¿se limita a desear que las cosas vuelvan a ser como eran?

La disidencia consciente clama que, por favor, no: más de lo mismo, no: una humanidad sufriente, deshumanizada, separada de los demás seres vivos, la Naturaleza y el planeta... ¿No hemos tenido bastante? Lejos de esto, moviliza tu Esperanza hacia una nueva humanidad, de la que cada uno nos convertimos activamente en factor de arranque con nuestra ejemplaridad de vida en cada instante.

--Ante el sufrimiento, las injusticias, los engaños, los abusos, los ataques a la dignidad humana, el recorte de libertades, la creciente contaminación electromagnética, el avance del estado policial-digital y la censura, la vulneración de la intimidad por parte de gobiernos y corporaciones
multinacionales..., ¿te desentiendes desde el mirar para otro lado (no hay que exagerar, no tiene tanta importancia, mis intereses son otros...), el sálvese quién pueda y pensando solo en tu seguridad, tu comodidad, que ya tienes bastante con lo tuyo, o lo que es más grave, la espiritualidad nada tiene ver con eso?

La disidencia consciente conlleva tu compromiso en pro de la defensa y garantía de la dignidad humana en toda sus expresiones, coadyuvando a paliar -por caminos ajenos a la política y por novedosos senderos que incluyen la desobediencia civil pacífica- tantos abusos, extralimitaciones,
desigualdades, arbitrariedades y atropellos individuales y colectivos, aunque esto pueda representar poner en riesgo algo de ti mismo.

--Sobre la vida y su sentido, ¿sigues buscando el sentido de tu vida?

La disidencia consciente te limpia la mirada y te permite darte cuenta de que solo encontrarás el sentido de tu vida cuando halles, en ti y en todo, el sentido de la Vida y el orden natural que a toda la existencia aporta Aquello que no tiene origen y es origen de todo lo originado -la Creación, el universo y la existencia-.

--Y tu visión de la muerte, ¿le tienes miedo y la ves como el fin de la vida y como algo trágico, casual e injusto?

La disidencia consciente muestra que la muerte no existe, que es un fantasma de la imaginación humana. La vida es un continuo. De la habitación de la vida en el plano físico pasamos, a través de ese corredor que es el tránsito, a la habitación de la vida en el plano de luz, donde posteriormente, sin un tiempo determinado, podemos volver a encarnar. Nadie viene a este plano físico para quedarse. Y nadie lo abandona sino exactamente cuándo corresponde, ni antes ni después, en función de las experiencias que decidió desplegar. Por tanto, se acabó el miedo a la muerte que provoca el miedo a la vida y la desconfianza hacia esta, viéndola como una francotiradora que en cualquier momento te da el susto. Y terminar con esa obtusa pretensión de que, para evitar mi sufrimiento, las almas encarnadas en mis seres queridos no deben irse de este mundo antes que la mía.


martes, 7 de abril de 2020

La joya que somos


El ser humano es una joya preciosa, no sólo por la maravilla indiscutible de nuestro cuerpo, sino también por nuestro potencial como creadores de nuestra experiencia de vida.

Podemos crear días bellos sólo con la intención de que así sea, si no nos dejarnos llevar por los contratiempos que puedan surgir.

La forma en que percibimos las cosas conforma nuestra realidad. Y si en un grupo de amigos sale el tema de una fecha concreta que todos recordamos, sorprende descubrir que cada uno tiene una visión diferente, como si no estuviéramos hablando del mismo día, porque allí donde pones el foco creas tu realidad particular.
También sucede que la misma situación es percibida de forma distinta según te encuentres en ese momento. Un atasco de tráfico lo puedes experimentar con despreocupación o como un auténtico drama. Al final sólo es un atasco y dramatizar no te soluciona nada, pero si tenemos un día predispuesto al drama nos vamos a recrear en él sin miramientos.

Nuestra vida no es más que nuestra interpretación de lo que sucede, y según pongamos el foco en unos u otros detalles así quedará registrado como experiencia de vida.

No somos tan diferentes a los ordenadores, también tenemos programas (estereotipos) que nos hacen clasificar nuestras percepciones en un función de la información previa que tenemos almacenada en nuestro cerebro. Si pudiésemos librarnos de los prejuicios seríamos más felices, pero es complicado librarse de esos programas que hemos ido adquiriendo desde la infancia. Programas que nos pueden hacer poner el foco en lo que no nos interesa y ver la vida de una determinada forma, cuando la vida es un mar de posibilidades.

Nuestro universo mental es tan complejo o más que nuestro cuerpo físico. Y si ahondamos en nuestra caja de Pandora encontramos el sentido a muchas cosas que se nos habían escapado porque no las habíamos visto desde la perspectiva adecuada.

Sé feliz, y no te oscurezcas ante nada. La joya que somos viene de nuestra capacidad de interpretar lo que sucede, pudiendo abortar los programas que ya no sirven y creando programas nuevos que reflejen lo que realmente somos, creadores de realidad.



Todo fluye, todo está en movimiento y nada dura eternamente. Por eso no podemos descender dos veces al mismo río pues cuando desciendo al río por segunda vez, ni el río ni yo somos los mismos






domingo, 5 de abril de 2020

El tiempo, mi enemigo

pintura de Salvador Dalí


La vida es un camino ¿por que tendemos a hacerlo con prisas y pendientes del reloj? Parece que es más importante llegar más lejos que apreciar el recorrido.

No entiendo porque vivimos así. A mi me gusta cocinar con calma, con paciencia, pero la realidad es que pocas veces lo hago. Al final me veo en la tesitura de escoger entre el resultado o el tiempo empleado, y fiel a los valores de esta sociedad que te incita a las prisas hago lo que se espera de mi, y la comida queda lista a las 2, y la cena a las 9, y un rosario de horarios que acompañan mi día ¡qué triste!. Mi vida es como una foto plastificada en la que se ve mi imagen, pero no soy yo, es un rol que sigo porque así lo hace todo el mundo y que siempre me deja ese regusto de insatisfacción.

Me gustaría vivir en un mundo sin relojes que nos marquen los pasos que damos todos los día de nuestra vida, seria simplemente maravilloso. No tener un reloj despertador que por las mañanas te saca de tus sueños a golpe de musiquita fastidiosa. No tener un día programado con horarios y objetivos que cumplir. Vivir el momento presente al máximo, sin miradas hacia atrás ni grandes metas por delante.

Hace un tiempo vi una película francesa muy loca que ahora me viene a la cabeza, El planeta libre. La descargué de internet y por alguna razón después de verla decidí grabarla en un pincho. Película excéntrica pero interesante que creo que volveré a ver.