"NO HAY UN CAMINO QUE LLEVE A LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO" M. GANDHI
TRÁTATE A TI MISMO DE LA MANERA QUE QUIERES QUE TE TRATEN, NO ESPERES QUE ALGUIEN TE DÉ
LO QUE TU NO ERES CAPAZ DE DARTE

miércoles, 30 de noviembre de 2022

CAMINO DE SANTIAGO POR LA COSTA: ARZUA-LAVACOLLA, JUEVES 9 DE JULIO



saliendo de Arzúa


Madrugué bastante, pues iba a hacer la etapa un poco más larga de lo habitual para estar a las puertas de Santiago en la última jornada. Había quedado con mis compañeras sevillanas en que nos veríamos en Lavacolla, me tome un café con leche bien oscuro y me puse en camino. 

Imaginaba que me iba a encontrar mucha gente pero lo cierto es que no estaba preparada para la multitud de personas con las que iba a compartir etapa. Pensándolo bien era lógico, se trataba del tramo final y ya era julio, pero cuando me vi rodeada de tanta gente, a derecha e izquierda, delante y detrás mío me sentí bastante incómoda y no tardé en buscar refugio en un banco al lado del camino dónde me senté a ver si pasaba el aluvión de personas que parecía una excursión. Tras un buen rato repitiendo decenas de veces "Buen Camino" tuve que aceptar que ese era el flujo normal, levantarme y caminar como todos los días. Lo único bueno que tenía el nuevo camino era la gran cantidad de establecimientos de bebidas y comida que había cada pocos kilómetros, lo cual no dejaba de sorprenderme.

A pesar de lo atípico del día me propuse mantener en lo posible mi normalidad, caminando despacio y observando lo que me rodeaba como siempre. Faltando aún bastante para llegar a Pedrouzo vi a una pareja a la izquierda del camino, el gesto del hombre hizo que me acercase, tenía un dolor en la pierna de esos que no se pueden disimular. Saqué del botiquín una pomada casera que hace una amiga y que quita bastante bien el dolor y se la ofrecí pues estaba segura de que en algo le serviría. El hombre aceptó y se la puso, e incluso pareció que le cambiaba un poco el gesto, como no había necesitado el botiquín en todo el camino y estaba tan cerca de acabar, decidí darle el tarro por si le hacía bien volver a usarla en el tramo que le quedaba hasta llegar a una farmacia. Le di también un frasquito con alcohol de romero que había hecho mi tía (todo casero ji,ji) por si los dolores tuviesen relación con la circulación. Ambos quedaron muy contentos y yo continué el recorrido con la sensación de estar a gusto, algo que no había sentido desde el comienzo de la jornada.

A partir de Pedrouzo empecé a notar el camino más despejado, seguramente la mayoría de los peregrinos había decidido hacer noche allí. Vi un bar con mesas al aire libre y entré para ver si había algo apetecible para comer. Aunque tenían un poco de todo, una impresionante tarta de almendra captó mi interés, la chica del bar me dijo que era casera y esa fue mi elección. La acompañé con un té en una comida-merienda de primera y me relajé feliz al sol.

La ración de tarta que había comido era contundente y al retomar el camino me di cuenta de que iba más pesada de lo normal. Para encima, caminar por un tramo de bosque casi en solitario en lo que era prácticamente el final de mi experiencia peregrina, no incitaba en nada a subir el ritmo. Llamé a la hospitalera para confirmar mi llegada y también avisé a mis compañeras de que la jornada se me estaba haciendo más larga de lo esperado y que seguramente llegaría bastante tarde.

Y arribé finalmente al albergue, no estaba completo y así pude elegir entre las literas una cama baja, que siempre resulta más cómodo. Me duché, me ocupé de la ropa y salí a la zona de césped del albergue. Hacia un día de sol espléndido pero se me había hecho tarde y al final no quedé con esas compañeras con las que había trabado amistad. En el fondo, sentía más apego a la soledad que de costumbre  y estaba feliz en modo observador, en el albergue había ambiente pero apenas hice vida social, cené y me acosté temprano con idea de madrugar lo suficiente para llegar temprano a Santiago para ir sin prisas a la misa peregrina. Lo de solicitar la Compostela no lo tenía claro, ya vería como estaba el patio cuando estuviese allí.


lunes, 21 de noviembre de 2022

Reestructuración cognitiva ¿somos lo que pensamos?

La reestructuración cognitiva es básicamente intentar cambiar nuestros pensamientos. ¿Os habéis preguntado alguna vez si las personas nacemos positivas unas y negativas otras, o si esa inercia se mantiene toda la vida? yo creo que hay una predisposición innata a ser optimista o pesimista pero la experiencia vital manda y son las circunstancias y como las vivimos, con más o menos sufrimiento, las que finalmente nos condicionan la vida.

El vídeo que pongo a continuación se centra en ese condicionamiento. Hace años que sigo este canal de Youtube y al final del vídeo suele salir el tema de sus estudios personalizados. Por mi experiencia sé que en el momento en que se habla de pagar por un servicio, ya no miras de la misma forma al orador. Y he de decir a su favor que este hombre siempre habla de herramientas que nos pueden servir en el día a día, ha dedicado su vida a eso, y hasta diría que con las mejores intenciones. Nunca he recurrido a sus servicios personalizados, ni hago ejercicios de escribir cosas en papelitos ni nada por el estilo y sin embargo le estoy muy agradecida por la información que ha ido sacando durante años en sus videos y que me sirvió en algunas ocasiones. Lo comento porque pienso que su mensaje tiene mucha utilidad y es una pena que al final pueda dar la impresión de que trata de vendernos algo.




Y aunque igual no viene al caso, esta mañana ví un video que me trajo el recuerdo de una mujer increíble que era la positividad en persona, Suzanne Powell, era como una niña grande, siempre sacando su lado espontáneo y su confianza en la vida. Por si a alguien se le despierta la curiosidad dejo el link a ese vídeo. Habla de cosas como milagros, reencarnación... partiendo siempre de su propia experiencia.

 

martes, 15 de noviembre de 2022

The Moody Blues - dedicado a mi hija -


 



Noches en blanco satén que no tienen final

cartas escritas que nunca quise enviar

la belleza que no vi a pesar de mirar

no puedo decirte donde está la verdad

porque te amo, sí, te amo

cómo te amo


miro a la gente que viene y va

lo que me pasa no lo comprenderán

de mis pensamientos uno solo es real

lo que tu quieras ser es lo que serás

y te amo, sí, te amo

cómo te amo


Noches en blanco satén que no tienen final

cartas escritas que nunca quise enviar

la belleza que no vi a pesar de mirar

no puedo decirte donde está la verdad

porque te amo, sí, te amo

cómo te amo



jueves, 10 de noviembre de 2022

Preciosa



Hoy he sentido nostalgia, hacia mucho tiempo que esa sensación no anidaba en mi corazón. Noté las  lágrimas calientes que discurrían por mi cara y como me embargaba la confusión. 

Mi gatita, protectora del hogar y muy metida por mi persona, ha saltado a mis rodillas, me ha mirado con esos ojos en los que se ven otros mundos y universos a los que yo no llego, y se ha instalado al lado de mi corazón. Con toda su pasión, me ha regalado su mágico ronroneo, su más alta vibración de amor.

Agradecida, he permitido que esa nostalgia de un tiempo lejano y hermoso se deslizase, como un camisón de seda que se dejas atrás. Todo esta bien me ha dicho mi dulce acompañante, sin articular sonido alguno, solo con su presencia, tan pequeñita que es y tan grande a la vez. Ella me ha enseñado que todo es efímero, todo se transforma, maestra en convertir mis sombras en amor.


Preciosa

Tu fuiste siempre el sol, la lluvia,
el calor, el viento al soplar

Preciosa

Tu solo supiste amar y nunca pensar

No quiero saber la realidad
Solo pretendo amar sin odiar
Vivir sin llorar

Preciosa





martes, 8 de noviembre de 2022

CAMINO DE SANTIAGO POR LA COSTA: SOBRADO DOS MONXES-ARZUA, MIERCOLES 7 DE JULIO

Amaneció un día gris y tras dejar el albergue para desayunar en un bar cercano, me puse en camino. Coincidí de nuevo con las dos sevillanas que se habían incorporado al Camino del Norte y juntas hicimos una parada en una cafetería de Boimorto, Café Bobby, dejo constancia del lugar pues tengo el recuerdo de haber tomado el mejor café de todo el camino. Disfruté mucho de la parada, con la conversación y ese café que tanto aprecié, estaba tan a gusto que me quedé un rato más que mis acompañantes en aquella terraza. No obstante, unos kilómetros más adelante nos volvimos a encontrar, algo sorprendente pues yo suelo llevar un ritmo bastante suave, me explicaron que habían cogido mal un desvío y que habían perdido tiempo, yendo y retrocediendo.

Continuamos la jornada juntas, seguramente tuvieron la amabilidad de ir a mi paso pues yo no me sentí forzada en ningún momento. Avanzamos tranquilamente conversando sobre lo que teníamos planificado para las últimas etapas. Me dijeron que estaban teniendo problemas con el alojamiento de la siguiente etapa que acaba normalmente en Pedrouzo, les comenté que ese día yo alargaba el recorrido hasta Lavacolla y como les cuadraba bien esa posibilidad, tras tirar de teléfono dejaron el asunto resuelto. Salió el tema de lo que sería el recorrido a partir de la siguiente jornada, el temido choque con el francés viniendo de caminos menos transitados. Puedo adelantar que lo tenía en mente se quedó corto, la masificación que experimenté a partir de esa localidad me sorprendió tanto que me descolocó una barbaridad, pero bueno, ya hablaré de ello más adelante.

La mañana fue transcurriendo y llegamos a nuestro destino, Arzúa. Nos despedimos y puse rumbo a mi albergue. Era un privado que estaba bien dentro de lo que había con las restricciones del covid. Tras la ducha y dejar listo el tema de la ropa, me tumbé en la cama y me dio por pensar como contra todo pronóstico, había llegado casi a las puertas de Santiago. Sentía que había crecido como persona al desconectarme de mis rutinas habituales y salir a lo desconocido, un camino religioso que tenía muchas lecturas. Estaba feliz de haber llegado tan lejos pero me escocía la idea de que todo se acabaría en pocos días. Temía que al abandonar esa vida volviese a empequeñecer mi perspectiva, distraída por un sin fin de tareas que nublasen lo que había sentido esos días, esa conexión conmigo misma que había sido todo un descubrimiento.

No quería seguir dándole vueltas al asunto, me incorporé y salí al supermercado a por provisiones y tomarme el té de media tarde que ya se había convertido en costumbre. Después de hacer la compra, callejeando por la localidad me encontré a mis compañeras de jornada y nos fuimos a la terraza de una cafetería cerca de mi albergue, y del suyo, pues resultó que estábamos más cerca de lo que pensábamos. No les comente nada de mis pensamientos, daba la impresión de que ellas estaban muy ilusionadas con la llegada a Santiago y el reencuentro con sus maridos que viajarían hasta allí para pasar con ellas el fin de semana. Me sentí rara, aunque amo a mi marido ni Santiago ni el reencuentro me proporcionaba esa ilusión que veía en ellas, después de avanzar bastante serena por trayectos de los más variopintos, según me acercaba al final notaba que el suelo no estaba firme bajo mis pies, una sensación que prácticamente me acompañó hasta el día de mi regreso a casa.

No tengo fotos de esta jornada, mi móvil sufrió un percance en Sobrado, el enfoque de la cámara se dañó y las fotos salían borrosas. Tengo una con mis compañeras que me pasaron por wasap pero al no estar sola no me parece correcto sacarla en el blog sin permiso y si la corto queda extraña. Para no dejar esta etapa sin fotografía alguna, pongo los sellos de la credencial, con todos los sitios por los que había ido pasando hasta ese momento. 


La Credencial del Camino 2021 (1)

La Credencial del Camino 2021 (2)


martes, 1 de noviembre de 2022

La vida es sueño y los sueños, sueños son ¿estamos despertando?

 

¿en qué momento te vas a emponderar, en que momento vas a ser tú?

 

Buscando información sobre A. de Mello llegué al blog Krisis  (batalloso.com) y lo primero que me encontré fue esa idea del "despertar" sobre la que algunos hablan, incluso yo misma hice una entrada que llamé "despertando" hace tiempo. Batalloso se remonta a Calderón de la Barca y recordando "la vida es sueño y los sueños, sueños son" se pregunta si será verdad que estamos dormidos, contaminados y atribulados por los acontecimientos que vivimos... y si nos falta libertad por estar encadenados a lo que los demás esperan, exigen y deciden por nosotros.

Hace unos años yo también me hice esas preguntas y tomé la decisión de que no sufriría, ni me contaminaría más con aquellos acontecimientos que no puedo cambiar, concentraría mi esfuerzo en mejorar mi vida y la de aquellos que me rodean, que eso podía hacerlo. Por otra parte, he sido sumisa al qué dirán y me he negado y perjudicado en favor de otros durante muchos años, e igualmente decidí cambiar la historia y empecé a dejar de hacer lo que creía que no me correspondía o sabía perfectamente que me perjudicaba, a pensar por mi misma y a expresarme con sinceridad de la mejor forma que soy capaz. Dar respuesta a estas preguntas, me valió para hacerme con las riendas de mi vida, sentir mucho amor por mi y por lo que me rodea, y sobre todo mucha paz. ¿Significa eso que he despertado? pues no lo sé, la verdad. Lo único de lo que estoy segura es que cuando decidí darme a valer frente al exterior y ser coherente en lo que pienso, digo y hago, no hubo vuelta atrás. Unido al hecho de no interferir (en lo posible) en las situaciones y personas con las que  convivo a diario, y practicar el desapego para que nada me robe la paz, hoy por hoy puedo decir que mi vida es mucho mejor de lo que era hace unos años.

Para Batalloso "el despertar" es ser más consciente y por tanto, estar más atento sin dejarse atrapar por los ruidos y pensamientos tóxicos procedentes tanto del exterior como de nuestro interior. Considera que no es un estado especial de iluminación o de gracia que te distinga o te sitúe por encima, o al margen de la realidad, ni una creencia ciega de algo que has oído o leído, es ser uno mismo, tan sencillo que precisamente por eso no reparamos en ello. A mi me parece que atina bastante al explicar esa idea de parar el sufrimiento que nos ocasionamos a nosotros mismos y a los demás sin darnos cuenta, empeñados en seguir el camino que marcan otros, en vez de hacer lo que consideramos más natural.

Me pregunto si es una rareza de la edad como dice Batalloso plantearse si estoy despierta o dormida, o mas bien una necesidad para salir adelante en estos tiempos tan raros.

Vivimos un momento histórico en el que ha quedado bien visible la fragilidad del ser humano en los momentos inciertos (enfermedad, guerra, empobrecimiento...) paradójicamente, el resto de la creación no sufre esos males, o al menos no con tanta intensidad como la humanidad. 

En el citado blog encontré una poesía de Concepción Ojeda Córcoles que me conmovió:

Me abandonaré
a la locura, locura
de noches septentrionales
nadando
en los oscuros mares
desiertos.
El mundo agoniza
en dolor
las estancias cambian
cómo espejismos
de un tiempo.
Erosionada
en su éter vivificante
la tierra purifica
en ara transformada
de la Hora.
Los hombres moran
y mueren en su piel
mecidos en la dualidad
del bien y del mal
absortos en una separación
ficticia
viven una pesadilla.
A diario
el ángel del jardín
susurra
un destierro
mientras transitan
de un sueño a otro
sin saberlo.
Ululan vientos efímeros
que mi cálamo
no acierta develar
enredaderas de fieras palabras
deambulando
la mente agreste.
Hay un transhumante
rebaño, sin descanso
e inseguro redil
en un reino insostenible y material,
sin recursos
a esa llamada colectiva
flotante, en la vorágine
superficie
de nuestra Madre