"DE NADA PUEDO HABLAR COMO MAESTRO, DE TODO COMO ENTUSIASTA" JOSÉ ORTEGA Y GASSET

domingo, 22 de marzo de 2020

"Y la gente se quedaba en casa ... "


Se trata de un poema fechado en 1800. La estadounidense Kitty O'Meara lo publicó en su blog y se ha vuelto viral en muy poco tiempo, primero en inglés y luego en otros idiomas.



Y la gente se quedaba en casa.
Y leía libros y escuchaba.
Y descansó e hizo ejercicios.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.

Y escuchó más profundamente…
Alguno meditaba,
Alguno rezaba.
Algún otro bailaba…
Alguien se encontró con su sombra.
Comenzaron a pensar de un modo diferente.

Y la gente sanó.
Y en ausencia de gente que vivía
de forma ignorante, peligrosa,
sin sentido y sin corazón,
Hasta la tierra comenzó a sanar.

Y cuando el peligro terminó
y la gente se reencontró,
lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron con nuevas visiones
Y crearon nuevas formas de vivir
Y curaron completamente la tierra
Así como se curaron ellos.


martes, 17 de marzo de 2020

El sueño

Hace más o menos un mes tuve un sueño muy extraño.

Por adelantado advierto que soy una persona de mucha imaginación, pero en éste sueño creo que he tocado techo en lo que a surrealismo se refiere.
En cuanto me desperté lo puse por escrito. Y el caso es que he dudado mucho sobre si era buena idea ponerlo en el blog, pero finalmente he decidido hacerlo, porque aunque sea un sueño tan loco me apetece compartirlo.


El Universo

Todo comenzó con una luz radiante, que parecía desprender calor, plagada de brillos nacarados en rosa pálido y destellos morados.
De esta luz surgió un planeta, morado y plateado, muy hermoso, con seres que no tenían forma humana, eran casi trasparentes y muy alargados. Se les veía tan felices... vivían en el cielo sin duda. Y lo asombroso es que cuando deseaban algo lo manisfestaban, vamos, que esos seres verdaderamente creaban con el pensamiento, desde un jugo para alimentarse, hasta una nave si deseaban viajar. Emitían una vibración muy agradable, y al momento aparecía lo que acababan de desear.

Mientras observaba todo esto, estaba tan alucinada y tenia el corazón tan acelerado que empece a notar que me mareaba, entonces me vino a la cabeza el pensamiento de que sólo era un sueño, sólo un sueño, y el malestar se fue, y me sentí un poco más relajada.

Era un mundo maravilloso, en el cual se vivía en paz y armonía. Y en un momento determinado, aunque yo no les entendía nada, me vino al pensamiento la idea de que habían decidido crear un planeta y alguna forma de vida que lo habitara. Supongo que los ojos se me abrieron como platos cuando repare en que todos y cada uno de los habitantes de ese planeta, en una cadena inmensa, se unían con su especie de manos y se ponían a cantar.

Sonaba como una sola voz, aunque más que una voz era una una vibración muy melódica que me llegaba por el oído pero que incluso podía palpar, por lo vibrante que era.
Y tras un tiempo que no me pareció mucho, tal vez porque estaba totalmente embelesada con la canción, en medio de la nada apareció otro planeta.

Era morado con toques de azul muy pálido, y parecía de cristal muy brillante, como si le hubiesen puesto capas y más capas de esmalte. Mire hacia los creadores y el júbilo de estos seres era tal que estalló en una gran onda, tan enorme que pareció colapsarlo todo, y me vi envuelta en una especie de niebla y desperté con sobresalto.

Cuando me repuse de la agitación, sentí una gran tristeza porque había sido un sueño tan bello y me daba tanta pena que se hubiese acabado... quería saber más.  Cerré los ojos con la esperanza de dormirme rápido y volver a  soñar con ellos. Sabia que era improbable, pero contra todo pronóstico volví al mismo sueño.

Al principio no estaba segura de que fuese el mismo sueño, podía ver unas criaturitas bajitas, casi sin piernas que caminaban de forma graciosa, empujándose en ocasiones con sus extremidades superiores, que eran bastante largas. Su piel casi trasparente era muy bonita, con destellos en plata y azul pálido que me recordaban a los primeros seres con los que había soñado.
También eran muy felices, parecían estar jugando, hacían ruiditos que yo no comprendía y corrían de un lado para otro para luego juntarse haciendo corrillos.

Decidí alejarme un poco más en mi posición de obsevadora para ver si me enteraba de algo. Y al alejarme, enfoque un punto que reconocí inmediatamente como el primer planeta de mi sueño, y hacia allí me fui. Los creadores de los graciosos enanitos estaban hablando precisamente de ellos. Se encontraban en una sala muy grande y circular, en la que estaban sentados tal vez cien o más de estos seres.
Aunque yo no entendía su lenguaje, de alguna forma podía seguir su conversación. Estaban muy contentos con lo que habían logrado, y estaban convencidos de que los enanitos en algún momento evolucionarían y hasta llegarían a manifestar su realidad como ellos.

La idea me pareció chocante, su creación era tan diferente a ellos, y además esos infantiles seres parecían tan poca cosa, que me quede perpleja.
Pero aún más, en la reunión alguien afirmo que los enanitos llegarían al punto de ser maestros de la manifestación, capaces de crear planetas y universos. No me podía creer que hablasen en serio, el hermoso sueño se había vuelto un poco raro, y de pronto la niebla volvió y de nuevo me desperté como sacudida violentamente.

Me levante y decidí poner por escrito todo lo que recordaba, no sé cuanto tiempo estuve escribiendo, cuando acabé mire la hora y eran las cinco de la mañana. Estaba muy cansada y me acosté.

Creo que ya no volví a soñar. Y cuando me desperté, fui directa a la mesa del estudio, abrí el cajón de abajo del todo y ahí estaba toda la historia, garabateada con una letra casi incomprensible, pero todavía tenia fresco el recuerdo en mi cabeza y en cuanto pude lo redacte de la mejor forma posible y lo leí, no sé cuantas veces, pensando que era la historia más asombrosa que jamás se me habría podido pasar por la imaginación.