"NO HAY UN CAMINO QUE LLEVE A LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO" M. GANDHI
Trátate a ti mismo de la manera que quieres que te traten, no esperes que alguien te dé lo que tú no eres capaz de darte

miércoles, 1 de noviembre de 2023

La protección




Había comenzado la mañana con un suceso extraño, a primera hora mientras Aya oteaba el cielo, observó unos curiosos fogonazos en torno al sol que la desconcertaron. Y para rematar lo anecdótico del día, el pueblo había sufrido numerosos apagones. Los cortes de electricidad eran algo bastante habitual en la apartada localidad pero en ninguna ocasión que ella recordase habían sido tan frecuentes, ni de tanta duración. Tal vez por ese motivo tras cerrar la joyería que regentaba su familia desde hacía décadas, se dirigió a su casa dubitativa, con la extraña sensación de que algo no iba bien. 

En pocas horas Aya tenía previsto asistir a una cena especial de noche de difuntos pero cuando llegó a su hogar y subió a su habitación, se quedo petrificada mirando la ropa y accesorios dispuestos sobre la cómoda. Sintió que algo en su interior le susurraba que no debía asistir a esa cena, y era tan patente que hasta casi podía oír como algo le decía "no vayas, no, no vayas a ese sitio".
Resolvió darse una ducha para despejarse y tratar de suavizar el remolino de sensaciones que en ese momento parecían haberse desbocado. No era una persona miedosa pero por alguna razón ese día sentía una inseguridad que no recordaba haber padecido antes. 
No obstante, cuando salió del baño descubrió con alivio que se encontraba mucho mejor, de alguna forma parecía haberse despojado del malestar que hasta no hacía mucho le había rondado. Más animada, se posicionó por segunda vez frente a la cómoda decidida a vestirse y arreglarse para la ocasión. Tenía tiempo suficiente así que se preparó con calma y tras contemplarse en el gran espejo de pie que presidia un extremo de la habitación, bajo las escaleras dispuesta a acceder al garaje y dirigirse a la casa de los Domain, los anfitriones de la celebración.

Ya en el coche, introdujo la llave para arrancar el vehículo pero al girarla se produjo un silencio atípico, como si el motor se negase a ponerse en marcha. Lo intentó varias veces sin escuchar ningún tipo de ruido y con fastidio tuvo que asumir que la batería de su coche se había descargado. No se lo podía creer, era una batería vieja pero hasta ese momento no había dado ningún síntoma que le hiciese pensar que se estaba agotando. Alterada, se bajó del coche y caminando en círculos analizó la situación. Los Domain vivían  a las afueras del pueblo, justo en el otro extremo, y aunque se había calzado las botas militares tan hechas a su pie que parecía como si caminase en zapatillas, la distancia que tenía por delante era tal que no cabía la opción de ir andando. La casa del mecánico en cambio estaba a pocos metros de su vivienda y tal vez le podía solucionar el percance pensó, y se puso en marcha.

No tardó en avistar la casa de Darío y comprobó que el taller estaba cerrado, como ella también tenía su horario, pero estaba convencida de que la ayudaría en lo que pudiese pues era una excelente persona. Al llegar a la altura de la vivienda vio un folio pegado a la puerta y tuvo un mal presentimiento. Se acercó más y tal y como pensaba la nota decía que estaría unos días fuera del pueblo por un asunto familiar. De nuevo, la sensación de que algo raro estaba sucediendo se hizo patente, hasta el punto de hacérsele un nudo en la garganta. Miró hacia arriba, a las montañas, tratando de calmarse y en su cabeza surgió una idea insólita, algo la incitaba a subir por el sendero que partía muy cerca de la casa, con la idea de contemplar la puesta de sol. Se sacudió la cabeza como para sacar esa idea de su mente, pero una fuerza que parecía irresistible la hizo echar a andar hacia el sendero vestida con unos ropajes que le llegaban hasta los pies y un tocado en la cabeza un tanto excéntrico, el atuendo era tan inadecuado que no pudo evitar soltar una carcajada mientras comenzaba el suave ascenso. Rumbo al alto de Somao pensó, riéndose por dentro y por fuera. Había previsto subir al alto al amanecer del día siguiente, para ver mejor el eclipse del que todos hablaban, se decía que tardaría más de 300 años en volver a producirse en el mismo lugar, y allí estaba, recorriendo el sendero vestida para una cena a la que no habría de ir.

Los cuatro primeros kilómetros eran un paseo agradable con una pendiente poco pronunciada pero en  los dos últimos la subida se acentuaba y se hacía más pesada. Aya tardó casi dos horas en completar el ascenso, el sendero estaba cuidado pero el vestido le molestaba y la obligaba en muchas ocasiones a caminar haciendo de él un ovillo para poder ver por dónde pisaba. Finalmente completó la subida, con los bajos del vestido destrozados pero inexplicablemente con una sensación de paz indescriptible. A lo largo de la caminata se había percatado de que el cielo se estaba encapotando y al llegar a su destino pudo comprobar que ya no había ni rastro del cielo azul que había sido la tónica general del día. Gruesos nubarrones grises lo cubrían por completo por lo que la posibilidad de observar la puesta de sol se había esfumado. Sin embargo, una sorpresa inesperada la lleno de alegría, un perro blanco que era la viva imagen de Nieve movía el rabo entusiasmado ante su presencia en aquel solitario lugar.

Mientras se acercaba, con el corazón latiendo frenéticamente en el pecho, recordó el día en que encontraron a Nieve, un cachorro abandonado al que escucharon gemir aquel domingo de picnic en la montaña. Lo llevaron a casa de su abuelo que adoraba a los perros, por si deseaba quedarse con él. Su único abuelo, los demás habían fallecido antes de que naciera, en cuanto lo vio supo que era un cruce de perro y lobo pero a pesar de ello, lo acogió y lo crió con paciencia y disciplina hasta que se convirtió en un adulto cariñoso y protector de la familia y de la casa. 
Nieve tenía la costumbre de cerrar los ojos cuando Aya le acariciaba la cabeza y sin dudarlo, al llegar a la altura del animal, lo acarició haciendo círculos entre las orejas como le solía hacer a Nieve. Su sorpresa fue mayúscula cuando éste cerro los ojos y se pego a ella como hacía su adorado animal de la infancia. Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas y de rodillas se abrazó a él con el corazón rebosante de amor. Nieve había sido compañero de juegos, amigo protector y cómplice en alguna de sus travesuras, la compañía y el cariño que el perro le había transmitido era inestimable pues Aya no tenia hermanos, apenas familia, pues ambos padres eran hijos únicos y la trajeron al mundo cuando tenían una edad avanzada. La pérdida de su querido amigo fue un duro golpe para ella que tuvo que aceptar como pudo, pero en ese atardecer, el tiempo parecía haberse plegado sobre si mismo y Nieve volvía a estar a su lado. Tuvo la sensación de que el mundo se había detenido en ese momento, la nubes quietas sobre ella, ni la más leve brisa, ni el más mínimo murmullo... debo de estar soñando se dijo para sus adentros.

Pero de pronto, un viento arrollador se desparramó sobre ellos e inundo todo el lugar. Nieve levanto sus orejas, olfateo el aire y poniéndose en pie hizo un amago de alejarse de Aya. Sin dejar de acariciarlo, ella también se incorporó y caminando a su lado subió por un risco abrupto desde el que podía contemplar su pueblo natal. El viento aullaba y Nieve lo empezó a imitar. Parecía traer entre susurros los sonidos de una canción que su madre le cantaba de niña y que Aya empezó a tararear casi como una autómata, y es que por momentos se sentía como una marioneta en manos de algo que movía los hilos de su cuerpo pero por extraño que pareciese, se encontraba a gusto y se dejaba llevar. Allí, en un saliente muy estrecho en el que apenas se podía mover, tras recoger en parte su largo vestido comenzó a oscilar como mecida por el viento mientras la tormenta se acercaba a ellos.

Al borde del precipicio, mientras la noche comenzaba a abrirse paso lenta e inexorablemente, víspera del día de difuntos recordó a su madre, a su padre, a su abuelo... a todos los que se habían ido hacia ya mucho tiempo y siguió tarareando la canción mientras los truenos hacían acto de presencia, avisando de que la tormenta ya casi estaba encima. 
Fue una tempestad impresionante, el viento soplaba feroz y los rayos caían sobre el valle pero en ningún momento se acercaron al alto en el que ella y Nieve contemplaban la escena. Aya no podía dejar de mirar el panorama que se le ofrecía desde risco como si se tratase de un sueño, o más bien una pesadilla, en la que la naturaleza desatada azotaba con violencia todo lo que encontraba a su paso. Era tal la fuerza del viento que los árboles próximos crujían sin parar y pequeñas ramitas que volaban a su alrededor iban enganchándose a su tocado. Milagrosamente, ambos permanecían erguidos en el saliente, como si la madre Tierra les sujetase por la planta de los pies y les protegiese, pues ni ella ni Nieve resultaron lastimados a pesar de la furia del vendaval. 
En algún momento de esa extraña noche Aya descendió del risco con Nieve a su lado y se acurrucaron uno junto al otro para proporcionarse abrigo mutuo, hasta que el sueño les venció.

A la mañana siguiente, al abrir los ojos Aya pudo comprobar que ya había comenzado el anunciado eclipse total y era algo fascinante, hasta Nieve parecía estar pendiente de la visión del sol que se iba quedando tapado ante ellos. En un momento dado, a Aya le vino el recuerdo de niña cuando tanto le gustaba ver las puestas de sol y su fiel amigo la acompañaba, acarició a Nieve y sonrió feliz por compartir de nuevo con él esos momentos de paz. El eclipse solo duró unos pocos minutos pero sin duda fue algo digno de recordar.
Cuando el sol volvió a la normalidad, Aya se dio cuenta de que Nieve no estaba. Lo buscó, lo buscó durante horas sin entender nada, se había ido sin dejar rastro. Finalmente, se resignó a volver al pueblo pues todo había sido demasiado irreal y se sentía bastante confundida. El sendero había quedado en muy mal estado tras el paso de la tormenta y le tomo bastante tiempo regresar. Lo que se encontró entonces fue un espectáculo dantesco, casi todas las casas del pueblo habían quedado dañadas por la descomunal tormenta. Por suerte no había muertos hasta el momento, aunque sí muchos heridos y algunos de gravedad, especialmente en la casa de los Domain que quedó arrasada debido a que un árbol centenario se había derrumbado sobre ella.


domingo, 22 de octubre de 2023

Hay que ver cuantas cosas se hacen por amor


una flor muy especial
el primer cuadro que pintó mi hija


Por amor se hacen tantas cosas

grandes y pequeños gestos que nacen del corazón

manualidades, declaraciones y reconciliaciones

que nada tienen que ver con la razón.


Por amor aquí estoy

surgió en mis padres y continuará

en mi hija y en los que puedan venir detrás

confiando en que la vida proseguirá.


Por amor hemos inventado el arte

hemos saboreado la ternura y la compasión

eligiendo si podemos una realidad más amable

cuando se presenta la ocasión.


Por amor a la vida amanecemos

y nos vamos a dormir

a la espera de un nuevo día

en el que encontrar algo que compartir.


Por amor se han hecho muchas cosas

desvaríos a veces, también sacrificios

hemos puesto nuestro empeño en alcanzar algunos sueños

a veces oteando el cielo, buscando el sol en algunos resquicios.



Lo que mueve al mundo no es la economía aunque es lo que parece

aún siendo más discreto, yo diría que el motor es el amor.


Fuera de la clase de pintura, mi hija plasmó su arte más espontáneo, un tesoro oculto en la parte de atrás.

un corazón con patas


martes, 3 de octubre de 2023

Mi universo y el de los demás



rostro

Autor: Whitedaemon
https://pixabay.com/es/users/whitedaemon-1982503


Somos tan diferentes unos de otros y sin embargo a todos nos mueve el mismo ideal, tratar de sentirnos bien el mayor tiempo posible. Hay quien cree que algo externo le va a proporcionar esa satisfacción, otros creemos que hay que buscar dentro y luego se plasma en el exterior. Pero en todo caso me ha dado por pensar que no hay un único universo sino un montón, tantos como seres sintientes, y la posibilidad de coincidir entre tanta diversidad es remota por lo que  el conflicto está a la orden del día.

En estas vacaciones que han sido un tiempo de paz maravillosa, me he quedado con la idea de que no es necesario esforzarse tanto en que las cosas sean como nosotros queremos, que permitir los universos de los demás y no interferir demasiado probablemente sea una buena forma de armonizar la diversidad que nos caracteriza. Y quiero aportar algunas frases de personajes que circulan por la red y que apuntan hacia esta idea, las  pongo a continuación con mi interpretación que es la que es, muy mía ji,ji. 


  • "Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo" Aldous Huxley.

En vez de pedirle al resto del mundo que cambie, podemos empezar por nosotros mismos. En general vemos con más claridad los fallos ajenos que los propios y tratamos de arreglar lo que en ocasiones no nos corresponde dándonos con la misma piedra más de una vez, no por maldad, ni estupidez, más bien por inconsciencia creo yo. 


  • Una pregunta curiosa que se le atribuye a Einstein es "¿Vivo en un universo hostil o en un universo amigable?"
Este librepensador y cuestionador nato dejo perplejos a sus colegas y posteriormente al resto del mundo con su incansable búsqueda de respuestas, le dio una vuelta de tuerca a la ciencia tradicional seguramente por esa afición. Reconozco que no le he dedicado tiempo a verificar si realmente dijo esta frase o no, pero le pega bastante y lo que podamos contestar dice mucho de nosotros.

  • “La felicidad existe en la tierra y se gana mediante el prudente ejercicio de la razón, el conocimiento de la armonía del universo y la constante práctica de la generosidad” José Martí.

Para mi ésta es una frase tan extraordinaria que poco más puedo añadir, estoy completamente de acuerdo con su afirmación.


  • Y para acabar algo sobre la coherencia "El universo no te da lo que pides con tus pensamientos, te da lo que pides con tus acciones" Steve Maraboli.

No conozco la trayectoria de  Maraboli pero esta frase me llamó la atención, me suena a lo de "la ley de atracción" que sostiene que aquello en lo que crees lo atraes, para bien o para mal. Personalmente me parece un planteamiento bastante real pues aquello en lo que crees lo acabas creando, incluso sin darte cuenta. Posiblemente por eso de cuando en cuando me gusta revisar mis creencias y hasta me llevo alguna que otra sorpresa.



viernes, 28 de julio de 2023

Una forma de vida nada habitual


Hace poco hice un relato sobre una persona que se había quedado solo en un aldea y lo llevaba bien, Lucas. Se trataba de un personaje, un relato sobre un tipo de vida que se da aunque no existe Lucas como tal. 

En los comentarios, en éste y en el blog nuevo, me dio la impresión de que esta forma de vida despertó curiosidad y me he animado a con esta entrada a sacar un caso real, se trata de una mujer que vive en un pueblo con sus dos hijas y son las únicas habitantes. Vi la historia en un vídeo en youtube que voy a poner a continuación, en dónde esa mujer decidida y muy independiente nos habla de su pueblo y de su vida con mucha naturalidad. Lo que más me ha llamado la atención es que viven en lugar de difícil acceso y aún así parece que se desenvuelven bien.   


 






martes, 25 de julio de 2023

25 de Julio, el día del no tiempo según el calendario maya


imagen de unos ojos verdes
Autor: KELLEPICS
https://pixabay.com/es/users/kellepics-4893063

Tras la campaña electoral y sus resultados todo sigue igual, cada uno con su inercia particular. Soy de la opinión de que han vuelto a ganar los mismos, esos que no figuraban en ninguna lista electoral pero usan a los que hemos elegido a su antojo, a través de transnacionales con más poder que algunos países.

Pero como empecé diciendo cada uno a lo suyo, yo buscando algo que me motive, que en el mundo pasan más cosas que el mercado que nos rige y del que formamos parte. Y en esta jornada se celebra en algunos lugares del mundo el llamado día del no tiempo o día verde, por lo que he leído hay más de 140 países que éste 25 de julio suelen hacer Festivales por la paz y la búsqueda de armonía en nuestro planeta. Tiene que ver con una tradición maya que surgió debido a que su calendario de 13 meses con 28 días cada uno, necesitaba un día extra para cuadrar los 365 del año. Es un calendario que comienza el 26 de julio y acaba el 24 de julio del año siguiente, y la jornada entre ambas fechas es el día fuera del tiempo. 
Lo tomaban como un día especial para la reflexión y a la vez germen de lo que será el nuevo año, ideal para perdonar y cancelar deudas, y también para tomar contacto con la naturaleza. Se le llama también día verde precisamente por los rituales que se hacen en algunos países con ofrendas para la Tierra. Es similar a la nochevieja, en el sentido de aprovecharlo para formular deseos y dejar que el universo se ocupe de realizarlos.

Así pues, hoy puede ser un día apropiado para celebrar la vida, mirar con amor lo que nos rodea y tratar de encontrar la paz en nuestro interior y de alguna manera exportarla al exterior. Igual suena un poco loco lo que escribo sobre el inicio del año maya con su calendario de trece lunas, aunque pienso que el calendario gregoriano que seguimos mayoritariamente es una locura mayor, con sus meses irregulares, años bisiestos y despropósitos como que los meses 7 al 10 (septiembre, octubre, noviembre y diciembre) correspondan numéricamente al 9,10,11 y 12. Un calendario nada equilibrado, y por eso me gustan los 13 meses de cuatro semanas exactas, un poco de armonía viene bien para variar. 
Hice una entrada hace un tiempo sobre este calendario que tiene en cuenta las 13 vueltas que da la Luna a la Tierra en un año y me sorprendió que hay testimonios que apuntan a que no solo fue la cultura maya, también los celtas, los incas, los antiguos egipcios, los polinesios y hasta los lakota utilizaban este lunario. 
Y si alguien siente curiosidad por saber porqué comenzaban el año en esta fecha, lo busqué y guarda relación con su pasión por la astronomía. Este calendario lunar y solar, se inicia cada 25 de julio porque es el día en el que el Sol se alinea con la estrella Sirio, un hecho al que parece que le daban mucha importancia.

Al margen de si sentimos curiosidad por la cultura maya o no, el día de hoy puede ser un día especial en el que darnos un respiro, meditar sobre lo que funciona en nuestra vida y lo que es mejor soltar porque nos lastra demasiado y compartir lo que tenemos, si es en espacios naturales aún mejor, que hay entornos que nos ayudan a sacar nuestra mejor versión.