Si creemos que hay una energía creadora y omnipresente en todas las cosas ¿por qué ha de tener un nombre distinto en cada cultura: judía, cristiana, musulmana, budista ...? ¿y por qué cada una de ellas afirma ser la más cercana a la verdad?
Si al menos hubiese respeto entre las distintas religiones del mundo, si pudiesen sentarse a hablar de su particular visión, sin ofender, ni desacreditar a las demás, igual se podría sacar algo en claro. Pero muchas veces están encalladas en sus dogmas y en sus ritos inamovibles, y al final el creyente, si tiene un poco de ojo crítico, no puede admitir esa falta de coherencia.
En la religión cristiana, la que más conozco, se está dando últimamente cierta apertura, un enfoque acertado para ganar adeptos, o mantenerlos, pero no creo que le sirva de mucho, pues solo evidencia sus eternas contradicciones.
Soy creyente pero no practico ninguna religión, creo en un "Dios" universal que imagino sonríe ante semejante batiburrillo de interpretaciones. Y se asombra, y hasta se entristece cuando los dogmas ciegan a las personas que aseguran ser sus representantes.
En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda la palabra espiritualidad. Se presenta como una alternativa a la rigidez del pensamiento religioso, en particular a su exigencia de intermediarios que autoricen lo que cada uno percibe que es "Dios" y de como debes encaminar tu vida. Visto así, la idea de espiritualidad suena bien, aunque como de todo se hace negocio, hay quien busca asociar esa inquietud vital a un consumo de productos específicos, que dejen abultados beneficios, por supuesto. Y al final otra vez rebaño, de un estilo de vida acorde a tu espiritualidad.
El "Dios" al que se rinde culto en las religiones, a mi modo de ver, es universal y propio a la vez, pura contradicción. Pero es que cada uno ve la vida con el cristal de las gafas que ha decidido ponerse, y nunca veremos lo mismo por mucho que lo intentemos, nuestra singularidad es nuestro don y el respeto a la pluralidad nuestra mejor baza para no encasillarnos, ni encadenarnos a una verdad única.
Nacida en Chile, esta artista (cantante, poetisa, compositora, locutora, pintora, escultora ...) nos ha dejado canciones muy bellas, como el "Gracias a la vida", versionada por diversos cantantes.
Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años y a los 12 compuso sus primeras canciones.
Inició su carrera artística en 1937, en el restaurante El Popular, y luego en El Tordo Azul, en Santiago de Chile.
A principios de los años 50 editó sus primeros discos, con un repertorio basado en boleros, cantos españoles, corridos mexicanos y valses peruanos. Posteriormente, se centró en las canciones más tradicionales del campo chileno, y con ello nos mostró los valores de su tierra con gran intensidad, así como su valoración de la vida.
En 1966, junto con sus hijos y Alberto Zapicán, sacó el disco Las últimas composiciones, considerado su testamento y obra cumbre de la artista.
Al año siguiente, con 49 años de edad, pone fin a su vida, al considerar que ya había hecho todo lo que quería hacer.
¿Por qué no se fomenta en nuestra sociedad que cada persona descubra y explore sus dones y talentos? Tardamos mucho tiempo en descubrir cuáles son nuestras fortalezas, y eso en el caso de que lleguemos a descubrirlas.
Todos tenemos unos capacidades innatas, de lo más variado seguramente, pero a menudo no las desarrollamos porque no suele haber nada ni nadie que nos aliente a ello. Más bien es al revés, creo que se tiende a una sociedad estandarizada sin apenas especialización, en la que no se te pide que seas bueno en nada pero sí que te las puedas apañar con todo lo que te echen.
Esa falta de apoyo para desarrollarte en lo que se te da bien empieza desde niños. En mi caso particular, soy consciente de que no he ayudado a mi hija a sacar a la luz sus talentos. Cuántas veces no la quise escuchar cuando me hablaba de sus habilidades, y yo erre que erre en que se concentrase en acabar los deberes que estaba haciendo, o que continuará estudiando para el examen ... a la pobre la cortaba casi al instante. Ahora me doy cuenta, y ya tiene 13 años, se ha perdido un tiempo precioso para impulsar esas habilidades que desde siempre la ilusionan. Pero bueno, más vale tarde que nunca, lo importante darse cuenta de que puedo fomentar esos dones innatos en vez de imponer mi punto de vista de adulta sabelotodo.
Hay que ser valiente para apoyar a nuestros hijos y permitir que sean lo que ellos quieran ser en vez de lo que a nosotros nos parece mejor. No hay mucha costumbre de hacerlo así, pero en algún momento las cosas tendrán que cambiar.
Se suelen subestimar los dones artísticos de los hijos porque pensamos que en este mundo en el que vivimos hay que ir a lo práctico, y la rama artística igual no le da ese futuro tan próspero que deseamos. Cuantos talentos se habrán perdido por cortarle las alas a un niño cuando estaba intentando despegar en algo que era su pasión y que podía haber desarrollado de manera natural. Lo cierto es que los padres solemos educar como nos educaron a nosotros, se supone que salió bien y seguimos ese patrón sin apenas cuestionarlo. Yo incluso he puesto en tela de juicio el sistema educativo por no estimular las aptitudes de los estudiantes, qué ironía, ahora que lo pienso.
Habría que intentar hacer aquello que nos provoca entusiasmo, y también fomentarlo en los niños, seguramente ahí están nuestros talentos. Nunca es tarde para nada, y aunque no sean de naturaleza práctica, nunca se sabe a dónde nos llevarán. En el peor de los casos, a ser algo más felices.
Hoy comparto este documental que me impactado. Es un viaje a la ternura en ocasiones, y al horror en muchas otras. Es hora y media de historias contadas por personas muy diferentes, con su temperamento y sus circunstancias personales, que nos hablan sobre su visión de la vida, el amor, la igualdad, el trabajo o la pobreza.