A mi bella princesa
que nunca has sido rosa como en los cuentos
sino blanca como la nieve
y brillante con reflejos de cristal.
A mi bella retadora
que sacas lo mejor y lo peor que llevo dentro
el amor a un alma que florece, a pesar de mi
que en demasiadas ocasiones me oscurezco
y convierto tus desafíos en huracanes
que solo destruyen y no aportan nada
hasta que me sereno, y te veo tal cual eres
magia hecha movimiento, llena de ternura
de innovadoras y locas ideas
que a veces me trastornan porque no las comprendo
pero no se trata de comprenderte
solo de amarte, en tu complejidad
en tu despertar a lo que crees que es la vida
con el corazón tan grande e inexperto
que se mueve en oleadas que no me dejan indiferente.
A un tesoro tan especial, mi hija:
"te amo, y siento no hacer las cosas mejor
aprendo cada día contigo
pues eres el espejo que refleja mis puntos fuertes y débiles
delicado espejo que quisiera arropar siempre
a pesar de mis tópicos arraigados"