Hace unos años "Le magazine des voyages de pêche" publico un reportaje sobre un pescador australiano que salvó la vida a una hembra de tiburón blanco atrapada en sus redes de pesca, lo cual desembocó en una extraordinaria amistad entre el pez y el hombre.
Pero la osada revista continúa y según el pescador: “Desde hace dos años no ando solo, ella me sigue a todos lados cuando estoy en el mar y su presencia ahuyenta a los demás peces, ya no sé qué hacer para que no me siga más" ... “Cuando paro el bote ella viene a mí, da vuelta sobre su costado y me permite acariciarla, emite gruñidos, entorna los ojos, y mueve sus aletas de felicidad” Bueno, esto ya me parece demasiado, que el enorme escualo se convierta en su mascota ya riza el rizo, ji, ji.
Así pues, desmitificando el estereotipo del cine de terror, dejémonos encandilar por Cindy que posa juguetona al lado de Arnold y exhibiendo su poderosa dentadura.
(He quitado las fotos por si suponía un ataque a los derechos de autor)
