miércoles, 30 de octubre de 2013

Luto por los mineros que han perdido la vida en el tajo



crespón negro de reivindicación y de luto

Poema de Jorge del Nozal

Ser minero es trabajar
ser valiente sin saberlo
ser fuerte sin comprenderlo
entrar en la mina y callar
callar sin querer hacerlo.
Porque en el tajo no hay nadie
solo esta mi pensamiento
el que me ayuda a liberarme
y sentir que no estoy dentro.
Pero la mina me agarra
tan fuerte que no lo siento
me habla tan alto
que apenas escucho el silencio
y es tan enorme el silencio
que necesito el martillo
para no sentir miedo,
para escuchar algo mas
que mis sonidos,
mi corazón,
mi respiración,
mi aliento.
¿Pero que estoy diciendo?
yo conecto el martillo
porque tengo que trabajar,
porque tengo que rasgar
las entrañas a la tierra,
para vaciar su estomago
para sacar de dentro el carbón
que engulló hace ya tanto tiempo.
Para que mi familia y yo
podamos ahora llenarlo.
Yo no pienso en el peligro
yo no pienso en la soledad
solo pienso en la libertad
que me da el peligro,
el silencio y la soledad
¡y la muerte!
¿es que no piensas en la muerte?
¡nunca!
en la muerte no hay que pensar
ella piensa siempre en ti
mi deber es trabajar
discurrir , pensar, renegar, vivir, estar ...
estar siempre dispuesto
al acecho , alerta, con decisión,
suplicándole al carbón
que se desprenda
que me entienda
que me deje respirar
que no me suelte sus gases
que me tenga compasión
que solo araño su carne
para poder comer yo.



Los privilegiados que reciben subvenciones públicas son de nuevo noticia, pero esta vez no es por su rebeldía. Un escape de grisú nos devuelve al año 1995 en el que 14 mineros perdieron la vida. 

Casi 20 años después algunos pensábamos que las condiciones de trabajo habían mejorado, y que las minas de hulla enfermaban pero no mataban como antes. El mazazo de la muerte de 6 mineros en Pola de Gordón nos devuelve a la realidad. Aún no sabemos con certeza las causas del accidente, aunque algunos las intuimos.


2 comentarios:

  1. Ya ves, Ana, el destino no es tanto lo que no ha llegado como lo que se repite. A veces confluyen. Pero tiene que haber algo más. Dejar como accidente o casualidad la muerte en el trabajo es de imbéciles. He escuchado declaraciones de mineros de la Pola, que piden explicaciones y echan en cara a las autoridades las políticas que pretenden acabar con la minería. Todo es posible cuando no se quiere atender un sector. Asco, rabia, impotencia. Lo de siempre. Lo mío a distancia. Los mineros, abocados a ello.

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  2. La desgracia viene cuando la rentabilidad esta por encima de la seguridad, y no puedo evitar compararlo con Nicolasa, la joya de Hunosa, que tiene un balance sangriento de muertos y accidentados. En Asturias por desgracia hemos oido hablar muchas veces del grisú, la bestia negra de nuestros mineros, que cuando explota pocos se salvan, mueren quemados por fuera y también por dentro.

    Esta vez el grisú ha envenenado a los mineros, por lo que he leído la bolsa era inmensa y ni siquiera tuvieron tiempo de usar los respiradores . Y me cuesta creer que a día de hoy las mediciones de gas no alerten del peligro. Estamos retrocediendo en todo, se supone que para ser más competitivos, pero en algunas profesiones eso se paga con la muerte a los cuarenta años, asco y rabia, si, eso es lo que siento.

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