"NO HAY UN CAMINO QUE LLEVE A LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO" M. GANDHI
TRÁTATE A TI MISMO DE LA MANERA QUE QUIERES QUE TE TRATEN, NO ESPERES QUE ALGUIEN TE DÉ
LO QUE TU NO ERES CAPAZ DE DARTE

domingo, 2 de octubre de 2022

CAMINO DE SANTIAGO POR LA COSTA: BAAMONDE-FRIOL, LUNES 5 DE JULIO

A pesar de haber dormido en una nevera de piedra, desperté con ganas de aventura. El amanecer teñido de rojo anunciaba buen tiempo y a pocos metros, en una cafetería madrugadora servían desayunos. Entré y me senté en la primera mesa, con la televisión enfrente, mala idea pues el efecto reconfortante del café se desvanecía ante las noticias televisadas. Me lo tomé rápido y no tardé en salir a la calle para volver al mundo que nada tenia que ver con el miedo que transmitía esa pantalla.

Esta vez la etapa discurría por un recorrido propio y no por el camino oficial, quería visitar algunos lugares que me interesaban aprovechando que estaba en la zona. Salí de Baamonde por el arcén de la N-VI bien temprano y a 5 kilómetros tomé el desvío que me llevaría a Virís, primera parada de la jornada. Continué por el arcén de la CP-1611 que era algo estrecho pero era una carretera comarcal sin tráfico y llegué a mi destino cómodamente.

Había leído que en la iglesia de Santa Helena de Virís había un ara vialis (lápida para agradecer el feliz regreso tras un camino largo o difícil) y quería acercarme a la iglesia por si de casualidad tenía ocasión de contemplar el ara. La iglesia estaba cerrada así que me quedé con las ganas, pero el lugar era muy bello. Tras inspeccionar un poco la zona me senté en un banco de piedra, me descalcé y cerré los ojos sintiendo el sol en mi piel y a los pájaros que trinaban sobre mi cabeza aparentemente felices.

 

sentada al lado de la iglesia


Recuerdo que sobre la puerta había una inscripción que tenía un sol en el centro y decía "Esta es la casa de Dios/Nuestra puerta del cielo" y que pensé que sin necesidad de atravesar esa puerta ya me sentía en el paraíso, fue un momento muy especial. Pongo una foto que hice en la que se ve, más o menos, el grabado en la piedra.


inscripción sobre la puerta


Tras el descanso volví al arcén de la carretera, ya era buena hora para llamar a mis padres y así lo hice. Por casa todo iba bien y como siempre conversé un buen rato con ellos, aunque como en la anterior ocasión no les dije que hacia una ruta fuera del camino por no preocuparlos. No obstante, les hablé de los lugares que iba a visitar a continuación y de las fotos que mandaría a lo largo del día.

Y llegué a Donalbai, mi segunda parada. Esta vez no tenía la intención de visitar su iglesia, que suponía además que estaría cerrada pues era la tónica del camino. Tenía interés por conocer Pena dos Mouros, unas enormes piedras de alrededor de 6 metros de alto coronadas por otra de buen tamaño a la que llaman el cráneo de perro.


Pena dos Mouros

En este lugar, parece ser que los últimos rayos del sol poniente del día de difuntos (atardecer del 7 de noviembre) iluminan la cuenca ocular de lo que parece un cráneo de perro. No tengo un buena foto del famoso cráneo, así que he tomado prestada una del blog "El tablero de piedra" que pongo a continuación.


cráneo de perro de Donalbai


Llegar hasta Pena dos Mouros no era sencillo y al ver a unos lugareños conversando al lado del camino les pregunté si iba bien para llegar a ese sitio. Me dijeron que era casi imposible acceder debido a la maleza que con la parada del coronavirus se había adueñado de la zona. Como soy testaruda, les comenté que lo intentaría de todas formas y esa buena gente, tal vez sorprendidos por mi tozudez, decidieron acompañarme y hacer de guías. Tenían toda la razón cuando me explicaron que estaba salvaje, sin su acompañamiento hubiese sido imposible entrar y salir de semejante selva. Uno de ellos me iba contando anécdotas del lugar, había dos molinos, uno de grano y otro que servía para suministrar electricidad al pequeño pueblo, me habló de los buenos tiempos en los que la corriente de la cascada era tan grande que abastecía sin problemas a los dos molinos, él había vivido ese tiempo cuando era un niño. Tomé algunas fotos y les comenté que seguramente publicaría el recorrido de esa jornada en mi blog, por fin lo he hecho.
La maleza hizo imposible acercarse al molino grande por lo que de nuevo tomo prestada una foto, esta vez del blog "Galicia pueblo a pueblo". 

molino de grano


No obstante, pude llegar hasta el otro molino y mientras nos acercábamos me explicaron como en su día el agua golpeaba sus aletas y con esa energía convertida en fuerza mecánica para un generador de electricidad, era posible llevar corriente eléctrica a las casas del pueblo. Desgraciadamente, me encontré con una construcción bastante deteriorada, lo que les suponía un cierto pesar que entendí perfectamente. Las fotos que hice tampoco es que sean muy buenas, aún así, las pongo a continuación.

molino de electricidad

interior del molino


Tras despedirme de esas afables personas de Donalbai, continué mi andadura en dirección a las Penas de Rodas con idea de hacer una nueva parada y comer en ese lugar. Me interesaba mucho ver ese conjunto de rocas más llamativo que Pena dos Mouros, que según algunos investigadores se había utilizado, hace miles de años, como observatorio astronómico.

Los últimos metros de subida del monte de A Cruz de Paraños fueron bastante pesados, el sol calentaba una barbaridad. Serían sobre las 2 de la tarde si no recuerdo mal cuando me di cuenta de que estaba llegando, vi unas rocas redondeadas y de gran tamaño, accedía por detrás de la imagen que había visto en mi ordenador meses antes. En seguida pude divisar las Penas de Rodas en todo su esplendor, un conjunto que me pareció bastante espectacular. En uno de sus lados tenía gran altura, más de 15 metros por lo que había leído, y daba la impresión de que las rocas que coronaban la estampa se iban a caer en cualquier momento.  


Penas de Rodas


Alrededor de las Penas había una zona recreativa con fuente, mesas y bancos de piedra, y hacia allí me fui directa, tenía hambre. Me senté en una de las mesas desde la cual podía divisar el grupo de rocas y tranquilamente despaché el bocadillo que me había preparado en Baamonde. Cómo me hubiese gustado rematar con un buen café y un cigarrillo, pero a falta de lo primero me conformé con sacar el petate del tabaco y ponerme a liar el cigarrillo. En esas estaba, cuando sentí que un coche irrumpía en la plácida soledad del lugar. Vi como una familia se bajaba del vehículo y se acercaba a observar la línea de rocas, pero no les debió impresionar demasiado pues enseguida se fueron.


en el área recreativa


Una vez finalizada la sobremesa, me acerqué hasta las rocas para observarlas con detalle y tocarlas, pues me apetecía sentir la textura del monumento. Por lo que aprecié, la imponente mole de rocas no parecía una formación natural, lo que unido al hecho de estar orientadas a la puesta del sol en el solsticio de verano y a su salida en el de invierno, da lugar a todo tipo de especulaciones. Se baraja que hace miles de años haya sido un lugar de culto, anterior a los romanos. E incluso hay quien las asocia a algún tipo de calendario solar.
Se dice también que las Penas de Rodas están conectadas con la Pena dos Mouros pues ambos puntos están alineados y en los solsticios el sol atraviesa éstas para luego penetrar en la citada Pena (peña en castellano). 

Salirme del camino en esta jornada era una tentación difícil de resistir. La forma de vida en la antigüedad y el misterio que a menudo conllevan los restos que perduran es algo que me encanta. Era capaz de imaginar el atardecer de un 7 de noviembre frente a esas rocas, con las Pléyades marcando en el horizonte el final del año agrícola (en nuestro hemisferio) intentando sentir lo que ese momento significaba.

No obstante, al final no todo fueron buenas experiencias ese día, disfrute un buen rato del lugar pero aún me quedaban 15 kilómetros para llegar al final de la etapa, Friol. Y tras caminar cómodamente por caminos de tierra o a medio asfaltar durante 5 km. llegó el momento de volver al arcén de la CP-1611 que era la forma más directa de llegar a mi destino. En un primer momento la carretera me pareció tranquila, tal cual me la había encontrado en la mañana, pero no tardé en comprobar que la situación había cambiado.

Una furgoneta de reparto exprés me dejo casi sin aliento. Al pie del estrecho arcén la maleza se había extendido tanto que prácticamente me obligaba a caminar pegada a la carretera y para encima, la falta de consideración del conductor de la furgoneta que apenas se apartó hacia el otro carril, me hizo pasar un mal rato. Me vino a la cabeza la expresión seria de uno de mis guías en la visita a Pena dos Mouros en Donalbai cuando le dije que volvería a la CP-1611 para llegar a Friol, me advirtió de que en esa carretera había movimiento de camiones madereros y que tuviese mucha precaución, pues podía ser peligroso.

Llevaba bastantes kilómetros y aún no me había tropezado con esos camiones madereros, solo las veloces furgonetas de reparto urgente que parecían ser el distintivo de una carretera sin apenas arcén, y aunque espaciadas en el tiempo, tener que lidiar con sus sobresaltos empezaba a pasarme factura. Estaría como a medio camino para llegar a Friol cuando decidí pararme un ratito en una entrada hacia una una finca y así alejarme unos metros de la odiosa carretera. Notaba mucha rigidez en todo el cuerpo y sentada en el suelo, contemplando el cielo que se estaba plagando de nubes traté de relajarme un poco. No pasó ningún vehículo en ese rato y más animada pensé en levantarme y rematar lo que me quedaba de caminata. No me había incorporado aún cuando escuché un ruido potente que sospeché sería un camión maderero de los que me habían hablado. No veía nada, pues la entrada tenía a los lados unos setos muy altos que la delimitaban, pero sentada a más de dos metros del tráfico que quedaba a mi izquierda, de repente pude ver y sentir, como el paso del camión casi me arranca el brazo que estaba más cerca de la carretera.

Me levante mucho peor de lo que estaba cuando me senté, pero intenté pensar en positivo y razoné que al tratarse de un recorrido de largas rectas y sin desnivel, en todo momento tenía una visión temprana de lo que venía hacia mi y esa podía ser mi gran baza para evitar una desgracia. Pero incluso con ese pensamiento, el recorrido resultó ser infernal. No me tropecé con otro camión del transporte de madera, solo furgonetas que iban a velocidad de autopista y que pasaban demasiado cerca, haciendo que me metiese entre las zarzas, ortigas ... lo que fuese con tal de guardar un poco más de distancia.

Cuando por fin llegué a Friol, el cielo que se había ensombrecido hacia rato comenzó a descargar agua copiosamente. Estaba tan abatida que ni siquiera me refugié bajo una cornisa, seguí caminando como un autómata y echa una sopa llegué al hostal. Ya en la habitación me fui directa a la ducha, que de alguna forma me devolvió a la vida. Y tirada en la cama me puse a recordar todos los buenos momentos del día, era capaz de sonreír al rememorar la aventura, pero aún así me costaba deshacerme de la sensación de extrema fragilidad que había padecido en los últimos kilómetros. Decidí salir a tomarme el té de media tarde como tenía costumbre de hacer, también la típica parada en el supermercado para coger provisiones, incluso cené. Pero llegada la hora de acostarme, aunque caí rendida, pasé mala noche pues no gocé del habitual sueño reparador y desperté inquieta en varias ocasiones.

37 comentarios:

  1. No sé qué parte de aquel recorrido habrás dejado constancia en un diario y qué parte habrá reverdecido en tu memoria a medida que escribías la entrada, pero es agradable saber que se mantiene aquella óptica y aquellas sensaciones del camino. Me llama la atención lo que dices al principio que te sentaste en la cafetería ante un televisor. Bueno la atención es más bien reflexión. ¿Imaginas a los peregrinos de hace siglos, medievales o posteriores, ignorantes de las noticias del mundo al día? Por supuesto, siempre habría información por los que fueran llegando. Aunque muchos se enterarían cuando ya habían terminado de moler sus pies. Pero aquella información ¿con qué cadencia llegaba? ¿Semanas, meses...? Y ¿hasta qué punto se interesaban por las informaciones? Entiendo que lo bueno de un recorrido de esa clase es desconectar. Desconectar de la vida ordinaria, de las procedencias, de los planes y proyectos de futuro, si los había o hay. Todo es light actualmente, Ana, y me pregunto también qué diferencia de criterios sobre dicha peregrinación hay entre las viejas creencias y el recorrido turístico, nada que objetar por otra parte, de nuestros días. Bueno, también se ha investigado sobre ello y hay explicaciones para todo. Pero tus objetivos personales, muy dignos, veo que se iban cumpliendo. Las fotos trasladan a muchos lugares -esa Galicia aún en parte un tanto misteriosa- y a bastantes sensaciones. Saludo dominical.

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    1. Así es, mantengo tan frescas o más las sensaciones de cada etapa que los hechos que viví en esos días. Las imágenes de la televisión en aquella mañana eran terribles. A diferencia de los antiguos peregrinos, sabía lo que pasaba en el mundo pues mi madre todos los días me daba el parte. Pero por mucho que te cuenten del horror de una enfermedad respiratoria grave, verlo es otra cosa, realmente no deseaba contemplar con impotencia tanto dolor. El camino en mi caso, tuvo esa intención de desconexión que comentas, el mundo se tambaleaba y yo necesitaba paz y respirar, buscaba soledad.

      Me he reído muchísimo con lo de "moler los pies". Desgraciadamente hoy por hoy, hay quien lo vive así, como un tormento, pero no fue mi caso y nunca tuve los pies doloridos, porque caminaba despacio y paraba las veces que hiciese falta para airearlos y sobre todo porque los mimaba mucho, eran la pieza clave de todo el asunto.

      En la actualidad no es tan fácil diferenciar entre peregrinos y turigrinos, hay casos claros y otros más sutiles. En mi caso concreto, no concibo peregrinar como sinónimo de sufrir, desde ese punto de vista soy una turista. Pero si partes de la base de que haces largas caminatas para no eternizar un viaje de cientos de km. que acaba en una catedral a la que vas a dar gracias por todo lo bueno que hubo en el camino, me puedo considerar una peregrina. Cada cual lo vive a su manera y pienso que ese caminar tiene muchas lecturas: libertad, aventura, contacto con la naturaleza y contigo mismo, fraternidad ... normalmente son muchos días y solo llevas cuatro cosas necesarias a la espalda y el resto "Dios dirá". No soy practicante pero creo en Dios (en lo que para mi es Dios) y lo cierto es que nunca lo sentí más cerca de mí que en aquellos días.

      Lugo es arqueológicamente un tesoro y no podía andar por esos caminos sin explorar un poco. Por falta de hábito explorador y exceso de temeridad subestimé el peligro de una carretera rural en medio de la nada, una lección que no olvidaré, aunque no me arrepiento de haber conocido lugares y personas de las que guardo un grato recuerdo.

      Salud y Bien estar Fackel!!!

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  2. Buenas tardes. Conozco algo de Galicia, y me llama la atención que, a todo resto de la antigüedad, la gente del lugar lo denomina "dos mouros", aunque claramente se trate de o de la cultura castreña, o de monumentos megalíticos. La impronta que dejó la invasión árabe ha sido casi indeleble, aunque en Galicia estuvieron poco tiempo los musulmanes, hasta que el Reino de Asturias los empujó hasta la frontera del Duero.

    Buenas fotografías, tanto las tuyas como las que has usado para ilustrarnos.

    Que sigas disfrutando del camino y de esa tierra maravillosa.

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    1. Tengo la impresión de que la abundancia de castros y monumentos megalíticos en vez de favorecer el interés por esas culturas hizo que pareciesen poco importantes y es una pena, aunque no es nada nuevo, somos así.
      He puesto unas cuantas fotografías para ilustrar lo que pude contemplar a lo largo de la jornada. Las propias, sacadas con un móvil, no son una maravilla pero agradezco que las valores. Tenía ganas de conocer la Terra Chá y lo cierto es que no me defraudó, Galicia es una región que también me gusta mucho.

      Buena tarde, saludos!!

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    2. Tienes razón, se de algún caso en que un monumento megalítico no documentado acabó convertido en grava para carreteras.

      Saludos.

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    3. Qué barbaridad!! qué triste que se destruyan restos que han perdurado miles de años para usarlos además de esa forma.

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  3. Recuerdo vagamente nuestra llegada a Friol en mi camino Primitivo, etapa anterior a Sobrado dos Monxes, pero no pasé por estos lugares mistéricos. Iba acompañado por dos peregrinos y dormimos en el albergue de Friol donde nos reímos con anécdotas del camino a mandíbula batiente. Fue en el año 2010. Describes muy bien los lugares por donde pasas, y eso quiere decir que te detienes y observas, indagas y buscas. Mi mirada tal vez fue menos detenida en este tramo. Cuando se va acompañado, estás pendiente de la conversación y algunas cosas del camino pasan desapercibidas. Esta peregrina solitaria es una gran observadora. Y tiene buena memoria si es que no llevaba un diario de viaje. Un abrazo, Ana.

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    1. Había leído sobre esas enigmáticas rocas en algunos blogs y al estar relativamente cerca en vez de hacer Baamonde-Sobrado que era la etapa que tocaba, me desvié hacia Friol para poder conocer in situ esos lugares.
      Yo hice el camino (tanto el año pasado como éste) a un ritmo lento y eso te permite observar bien los detalles. No anoté nada y lo redacto según lo recuerdo, como he tardado mucho tiempo igual hay cosas que no son muy exactas, los recuerdos suelen tener personalidad propia ji,ji.

      Un abrazo Joselu!!

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  4. Fascinante relato o atrapante crónica mejor sería llamarla... pormenorizas con tan rigurosa y a la vez tan sensible mirada, un poco entre Bruce Chatwin y Thoreau, que uno se queda esperando con cierta avidez tu próxima entrada...

    Abrazo hasta entonces.

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    1. Son recuerdos de lo que sucedió hace más de un año, a mi me sirven tal cual se han quedado en mi mente, muy intensos sí, aunque con tanto tiempo de por medio igual no tienen el rigor de unos hechos más recientes. Gracias por tan bellos adjetivos, me tomo mi tiempo para encontrar las palabras que mejor expresen lo que quiero relatar y ésta entrada salió tan larga que pensé que nunca iba a acabar, ji,ji.
      Hay etapas más movidas que otras, la siguiente es más bien sosa comparada con ésta pero de todo hubo en esos días del Camino de Santiago.

      Un gran abrazo Carlos!!

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  5. me imagino lo mal que debiste pasarlo. cuando me pasa muy cerca un autobús, aunque yo esté en la acera y haya una valla protectora por medio, sólo del aire que levanta me pone mal cuerpo. jo, y luego el chaparrón sin paraguas... la ducha caliente te debió sentar de maravilla.
    qué amables aquellos lugareños que te llevaron hasta los molinos. han vivido mejores tiempos, pero incluso en su estado actual conservan cierto encanto. antes se hacían grandes obras de ingeniería sin los medios actuales.
    me encantan esos merenderos al aire libre, me recuerdan a las paradas de los viajes.
    sentarse en un banco y descalzarse tras una larga caminata, es una delicia. deportivas y calcetines fuera! :)
    besos, ana!!

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    1. Lo del camión fue impactante sí, no me vio y en una recta larga debía ir a mucha velocidad. Ese día el sol calentaba una barbaridad y acabó en tormenta, al estar ya en la localidad podía haberme refugiado en los bajos de un edificio pero solo deseaba llegar, quitarme la mochila y darme una ducha reparadora.

      Esas personas eran encantadoras, sí, tenían ganas de dar a conocer la historia de su pueblo y disfruté mucho de su compañía. Ha pasado mucho tiempo y es poco probable que lean esta entrada pero me gustaría que la viesen, pues de alguna forma me comprometí a dejar constancia de mi paso por Donalbai. Hasta ese día no sabía que había molinos que generaban electricidad, ingeniería sencilla pero que funcionaba cuando no había otra alternativa, su decadencia les apenaba y con razón, las zarzas lo engullían sin piedad.

      El merendero de las Penas de Rodas es una pasada, muy grande y bien preparado para pasar un día agradable. Lo de descalzarse tras caminar mucho tiempo e incluso quitar los calcetines si hace mucho calor, es alegría para los pies jajajajaja.

      Besos Chema!!!

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  6. Ducha y té reviven hasta a los ... :)))))
    Un viaje encantador!
    Abrazos Ana.

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    1. Una ducha puede ser muy reconfortante y ese día especialmente. Fue una jornada diferente ya que me salía del camino, un tanto ilusa pensé que había planificado bien la ruta, pero descubrí que no es tan sencillo como creía. En cualquier caso, fue un día encantador en muchos aspectos.

      Un abrazo Ernesto!!!

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    2. Y el té, que se me olvidaba, mi habitual té verde que tengo idea de que también aprecias, fue un reconstituyente de primera ji,ji.

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  7. Qué "majos" esos conductores...
    Se podría estrellar alguno... así mejoraría el mundo.
    Besos.

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    1. Bueno, tanto como estrellarse, pobres, entiendo que son trabajadores que van a toda pastilla y que un peatón por la carretera es un incordio, lo que no entiendo es por qué les costaba tanto apartarse, o igual es que yo estaba muy susceptible, tal vez un poco de todo.

      Besos Toro!!!

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  8. Una tierra llena de misterios con unos parajes preciosos, cuanto echo de menos la frondosidad de todos esos espacios que has ido encontrando en el Camino. Cada roca es única y quien sabe si algún día nos revelarán su verdadera esencia, porque se elevan majestuosas en la soledad del bosque y lo que podemos ver a través de su historia.
    Menos mal que no tuviste ningún percance al caminar por el borde de esa carretera tan llena de furgonetas y camiones sin consideración alguna por los peatones que la transitan. Hacer el camino fuera de las rutas oficiales tiene que ser de lo más gratificante. Feliz inicio de semana

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    1. Las rocas misteriosas y esos parajes naturales fue uno de los regalos que me dio el Camino y fui muy feliz contemplando lo que para mi es una maravilla.

      Lo del movimiento de furgonetas de reparto urgente por esa carretera, es algo que no se me ocurrió prever y pasé bastante miedo, la verdad. Salirse de la ruta oficial tiene sus riesgos si no sabes bien dónde te metes, pero de todo se aprende, es ley de vida. Seguramente me volveré a salir en otra ocasión jajajajaja pero seré más prudente.

      Te deseo igualmente un buen comienzo de semana, muchos besos!!!

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    2. Salirse de la ruta tiene su encanto y también esos peligros que seguro ya no te pillan desprevenida para los próximos viajes

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    3. Eso espero, muchas gracias por tus buenos deseos!!!

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    1. En esos días de caminar por la vida sin prisas y permitiendo que ésta me sorprendiese (para bien y para mal) comprendí muchas cosas. Me di cuenta de que en general llevamos una vida muy superflua por ir siempre con tanta prisa que no retenemos nada, todo es efímero.
      Me alegra mucho que lo que escribo te resuene.

      Saludos!!!

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  10. ¡Hola, Ana! Tengo tantas ganas de poder hacer el camino de Santiago, es uno de mis grandes sueños. Ojalá que pueda hacerlo algún día. Gracias por esta entrada tan espectacular y por tus palabras maravillosas. Es una bendición encontrar personas de lucha. Agradezco a este día por encontrarte. Ojalá que nuestro camino sea cercano y largo.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Yo tardé muchos años en decidirme, no había nadie de mi entorno al que le apeteciese hacerlo y aunque lo tengo casi a la puerta de casa, no me atrevía. Supongo que el encierro del coronavirus fue el detonante para ponerme en marcha y resultó ser una gran experiencia. Si se dan las condiciones para que puedas hacerlo, es bueno leer mucho sobre el Camino antes de salir, foros como el de gronze son de gran ayuda.

      Creo que luchar por lo que sientes que puedes cambiar es poner nuestra energía en algo que nos aporta y que puede abrir una puerta para los demás. Y estamos más cerca de lo que pensamos, aunque no podamos ver la expresión y algunos gestos tan importantes en el trato físico, nos comunicamos y matizamos cuando no somos capaces de hacernos entender, eso crea lazos muy bonitos.

      Ha sido un placer leer tu comentario, besos!!!

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  11. Qué lindo leerte estas bien y eso es una suerte
    abrazo

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    1. Estar bien es un reto tal y como están las cosas, si no le echas ganas a lo que tienes entre manos, las tormentas del día a día te vencen.

      Espero que tú también estés bien, besos Mucha!!!

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  12. Qué gran entrada! Con tus placeres, felicidades, y también inquietudes. Lo he podido imaginar todo. Lo de las piedras es de lo más interesante, preciosas...
    ¡Y qué valentona eres!
    Me contagias las ganas de compartir mis propias experiencias... Si tuviera tiempo...
    Me encantan estas entradas que nos sacas. Es un verdadero placer ir siguiéndote... ¡por esos bellos mundos!

    Un besote! (con pajarillos y solecito lo más parecidos al de tu paraíso.)

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    1. Más que valentona yo diría temeraria jajajajaja menos mal que solo fue un mal rato, a veces nos metemos en unos jardines de los que nos cuesta salir. Para compensar, fui a lugares que me atraían y que si no era entonces seguramente no tendría ocasión de conocerlos, y de tropezar con buena gente, no salió mal el balance.

      Lo de compartir estas experiencias lleva su tiempo, es cierto, no obstante revivir esos momentos es muy agradable y además dejas constancia de ello (para tal vez releerlo más adelante como si fuese un diario). Si se te presenta la ocasión probablemente lo disfrutarás y seguro que me encantará leerte. Me alegra mucho que te guste y que además puedas intuir lo que yo percibía en ese momento, me emociona que lo sientas así.

      Muchos besos!!!

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  13. Que maravilloso relato nos regalas. Gracias. He paseado contigo y me he asombrado por la mala voluntad de esos camioneros que se deben creer los dueños de la ruta, pero en la balanza de la vida pesa màs la generosidad de esos vecinos que te acompañaron a ver el pueblo abandonado. Te cuento por lo que pude ver, y creo no equivovarme que ese sol que esta en la puerta de la iglesia es un custodio, por que se ve que tiene pie y el sol que esta nitido es la ostia consagrada, simbolicamente Jesùs es el sol que nos ilumina. He caminado a tu lado, he disfrutado de ese descanso y he dicho malas palabras a esos groseros camioneros. Admiro tu coraje de andar sola por lugares desconocidos.
    Una entrada hermosa, gracias por compartirla.
    Un abrazo.

    mariarosa.

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    1. Gracias María Rosa, se dice que la maravilla está en los ojos de quien la ve y pienso que más bien es así. La falta de consideración aunque es frustrante es una realidad en cualquier situación. Menos mal que siempre hay quien te sorprende con su buena voluntad y de alguna forma todo se equilibra.

      No tenía ni idea de que ese sol de la iglesia de Virís representase un custodio pero es tal cual dices, el sol está muy arriba y debía tener una base, algo gastada seguramente que en su día no aprecié. Jesús, como el sol que nos ilumina, me parece una forma bellísima de expresarlo. A la puerta de ese templo sentí una paz muy grande, lástima que no pude entrar en él pues ese tipo de iglesia rural suele ser un lugar de recogimiento muy especial.

      En mi día a día salgo a caminar sola a menudo, mi marido tiene un problema en el pie izquierdo y aunque quisiera no le viene bien andar mucho, y en mi entorno no hay nadie que disfrute del caminar. A veces voy por sendas muy concurridas pero en seguida me escapo a otros caminos en dónde nos tropezamos los cuatro de siempre, y en algunas ocasiones voy por carreteras locales que me llevan a sitios nuevos. En mi región nunca he sentido miedo, incluso cuando voy por montes despoblados con la idea de apreciar las vistas del valle en el que vivo. Seguramente por eso, para mi no suponía mucha valentía caminar en ese día por sitios desconocidos con una ruta preparada.

      De nuevo agradezco tus palabras, mucho, escribir sobre estas jornadas me viene bien para dejar por escrito esos recuerdos pero compartirlas es aún mejor, por todo lo que aportáis vosotros.

      Muchos besos!!!

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  14. Los momentos de desconcierto y tensión (por lo de la carretera y los camiones) alguna vez hacen acto de presencia en el camino, ¿no? Todas las experiencias, agradables y no tan agradables, nos enseñan algo.
    Esos conjuntos de grandes rocas que muestras son espectaculares, Las Penas de Rodas son ciertamente enigmáticas, pensar que ese lugar fue sumamente importante para un grupo de hombres y mujeres hace miles de años... tiene su fascinación.
    Otra gran crónica, amiga Ana.
    Abrazos!

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    1. Tensión y desconcierto están inseparablemente unidos a la vida y aunque la seguridad es agradable, desde luego que tiene que haber un poco de todo. Para apreciar bien algo necesitas probar también su contrario, esa dualidad gira en torno nuestro cada día, creo yo. Todo nos enseña algo Paco, sí, y pienso que los descalabros una vez superados, son la oportunidad perfecta para aprender otra forma de hacer las cosas. A pesar de que la palabra "descalabro" suena muy mal, pienso que en ocasiones hay trances que pueden ser muy esclarecedores.

      A mi me atraen mucho los restos prehistóricos y contemplar esas grandes rocas era algo que no me podía perder estando en la zona, ese misterio abierto a todo tipo de interpretaciones como dices, me fascinó.

      Muchas gracias por tus palabras, qué tengas un espléndido día, besos!!!

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  15. Buenos días amiga.
    Ya veo que no viajas sola... Por los comentarios que recibes no te falta compañía. :))))))
    Fuerte abrazo Ana.

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    1. Hola Ernesto, es una compañía muy grata la vuestra, una vida social extra y además con gente con la que compartes afinidad y que de alguna forma conversas como lo harías con una amistad de tu día a día.

      Un fuerte abrazo amigo!!!

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