"NO HAY UN CAMINO QUE LLEVE A LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO" M. GANDHI
TRÁTATE A TI MISMO DE LA MANERA QUE QUIERES QUE TE TRATEN, NO ESPERES QUE ALGUIEN TE DÉ
LO QUE TU NO ERES CAPAZ DE DARTE

domingo, 18 de septiembre de 2022

CAMINO DE SANTIAGO POR LA COSTA: VILALBA-BAAAMONDE, DOMINGO 4 DE JULIO


A pesar de las predicciones, amaneció bastante despejado. Sabía que el tiempo era clave para tener un buen camino y por un momento me vino el recuerdo de la lluvia que me empapaba rumbo a La Caridad, esa sensación de hacer kilómetros con ansia, a la espera de llegar a un sitio dónde recogerme. Saqué ese recuerdo de mi cabeza lo más rápido que pude, lo cierto es que el buen tiempo me había acompañado casi de continuo, a solo seis jornadas de Santiago no me podía quejar. 

La idea de que con cada etapa me acercaba más al final me hacía caminar despacio, más incluso de lo habitual, intentado grabar en mi memoria esa sensación de confianza y reverencia por la vida que sentía justo en ese momento. No había hecho muchos kilómetros cuando note que llegaban las chicas que comenzaron en Mondoñedo, más ruidosas que en otras ocasiones venían con música, como si necesitasen seguir una marcha o algo así. Nos saludamos, deseándonos como siempre "buen camino". Las vi alejarse con su paso alegre de siempre y volví a mi rutina de saborear ese momento.

Pasado un tiempo, el cielo se volvió inestable y parecía que iba a ponerse a llover. Cayeron algunas gotas cuando llegué a San Xoán de Alba, creo que fue en esa zona cuando llegué a la altura de una de las chicas del grupo de Mondoñedo que caminaba sola. Enseguida entramos en conversación, una chica agradable, venía de Barcelona, unos 20 años y muy emprendedora por lo que hablamos. Cuando le comenté que en ocasiones prefería renunciar a algún trabajo, sopesando el trastorno con los ingresos que me ofrecían, se quedó bastante extrañada, hablamos un buen rato del tema y al final me parece que entendió mi punto de vista. Creo que se sorprendió de nuevo cuando llegamos a la altura de un bar, posiblemente el único de la jornada y le sugerí hacer una parada, aun así se apuntó. 

Soy fumadora y en Vilalba me había quedado sin tabaco, estuve a punto de salir a buscar un estanco pues soy tiquismiquis (los cigarrillos de cajetilla no me gustan, fumo de liar y una marca concreta) pero al final me dio pereza. El caso es que sentada en la terraza de ese bar con mi café o té, no lo recuerdo bien, me entraron unas ganas de fumar tremendas. Afortunadamente, se cumplió el dicho de que "el camino provee" y resulto que el bar era además estanco y tenían mi tabaco habitual. Más contenta que un niño con un juguete nuevo, disfruté mucho de la parada del café y de la conversación. Por lo que me contó, tenía molestias en los pies y eso la había obligado a bajar el ritmo. Estuvimos hablando del camino y de todo lo que nos habíamos encontrado, las dos éramos novatas en esta experiencia, y tras la amena parada seguimos avanzando hacia Baamonde.


la mariposa que quiso ser fotografiada


Entretenidas fuimos haciendo el recorrido y alguna foto. Por desgracia mi móvil acabo al final del camino muy mal parado y perdí bastantes fotos, de este día solo tengo la de una mariposa que se posó en el suelo unos instantes permitiéndome fotografiarla. 

La mañana fue pasando y la lluvia apenas hizo acto de presencia. Observé que a mi compañera de jornada le costaba cada vez más caminar y en un momento dado, al llegar a la altura de una marquesina de autobús en la que nos paramos, le ofrecí un par de calcetines pues los que llevaba puestos eran bastante delgados y no parecían tener buenos refuerzos. Había tratado de evitar los "por si acaso" en casi toda la ropa salvo en los calcetines y como iba bien surtida le di un par de los míos que estaban más reforzados, tal vez le servirían para aguantar las etapas que aún nos quedaban hasta Santiago. Como no volví a verla después de ese día, aunque sí a sus compañeras, igual no hubo forma de solucionar el problema con los pies. Al llegar a Baamonde su grupo la estaba esperando en una cafetería cercana a mi albergue y allí nos despedimos, esa noche no coincidíamos. 

Ya instalada en el albergue, tras la rutina diaria de ducha, comer algo y ocuparme de la colada, decidí dar una vuelta por el pueblo. Tenía la intención de acercarme a la Taberna Galicia de la que me habían hablado pero cuando iba hacia allí recibí la llamada de una amiga con la que estuve hablando mucho tiempo y no llegué a entrar. En ese momento ya tenía claro que repetiría el camino y pensé que conocer ese local podía esperar al "siguiente camino" tenía que repasar la ruta propia que iba a hacer al día siguiente. Tiene gracia, no se puede dar nada por sentado, este año cuando en Bahamonde volví a acercarme para conocer la Taberna, estaba cerrada, resultó ser su día de descanso jajajajaja.

Como tenía previsto madrugar mucho a la mañana siguiente me acosté temprano. El albergue, antigua cochera de diligencias, era bonito pero no había calefacción alguna y al caer la tarde se empezó a notar un frio criminal. Como había restricciones por coronavirus solo se usaba una cama en cada bloque de cuatro, así que a la llegada cuando me ofrecieron una habitación de solo dos literas, acepté encantada pensando en la suerte de estar sola. No tenía ni idea del frio que iba a pasar esa noche, por un momento me dieron ganas de coger el saco sabana y subir a la gran habitación de arriba donde imaginaba que habría mejor temperatura. Aún así, me dormí, con toda la ropa que tenía disponible y enroscada como una persiana.


Imágenes del albergue tomadas de la página de la Xunta

la sala de descanso y comedor


el patio del albergue


30 comentarios:

  1. Hola, Ana.
    Intenté comentarte dos o tres veces en la anterior entrada, lo hice desde el móvil (cuando no puedo estar con el ordenador) y al darle a publicar… me salía un texto indicándome error, bla, bla, y así hasta el hartazgo, ignoro donde pararían mis comentarios.

    Básicamente te decía lo que sigue; tus crónicas del camino son magníficas, tienes un modo de transmitirlas muy cercano y eso me hace vivirlas mientras leo, me fascina.

    Pienso en como un entorno diferente, con su paisaje y el paisanaje que lo habita, o transita (como tú), hace que brote una parte de nuestra personalidad, de nuestro carácter, o de nuestro yo más escondido si lo prefieres, que en tu vida cotidiana, en tu lugar común, permanece arrinconado en algún lugar de tu ser.

    Por eso creo que el camino tiene esa dimensión profunda para muchos peregrinos (me consta que es tu caso), debido a ese otro “camino interior” que paralelamente vas recorriendo al camino físico, ambos se retroalimentan, uno va dando significados al otro y viceversa.
    Y seguro que en el encuentro y conversación con otros caminantes; Suso, Julio, Pedro, etc, vas descubriendo recovecos de ti misma.

    Esa es la motivación poderosa que encuentro en hacer el camino; un trayecto físico hacia el destino fijado y, a la par, un camino hacia nuestro interior, pero cuyo final siempre queda un paso más allá en cada huida, porque el Camino de Santiago intuyo que también tiene mucho de huida. Leí a un escritor albanés (Fatos Kongoli, recomendable su impresionante novela; “Una nulidad de hombre”), que no hay huida más intensa e incierta que al interior de uno mismo, intuyo que algo de eso hay en tu peregrinar hacia Santiago, en mí sería así, desde luego, el final en Santiago tiene algo de llegada importante a mí mismo, aunque no definitiva, eso solo ocurre al final del gran camino (la vida), cuando iniciamos otro del cual todo ignoramos…

    Abrazo, Ana.

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    1. Me alegra que te gusten las crónicas. Como creo que ya dije, trato de relatar esos recuerdos de la forma más sincera que soy capaz para dejar por escrito una aventura que fue importante para mi, que me hizo replantearme muchas cosas y amplió mi perspectiva.

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, el camino físico es la puerta a otro camino, el interior, si te permites desconectar de lo que no es importante y ser tu mismo, misma, en el trayecto. El entono y las personas que llegan a tu camino pueden traer las respuestas que andabas buscando, a mi eso me ocurrió en más de una ocasión.

      Y también es cierto que ese peregrinaje fue una especie de huida, necesitaba respirar y no solo físicamente, en un momento en el que la pandemia ya nos permitía cierta libertad. Me había sentido tan limitada que necesitaba expandirme, en principio pensé que era una necesidad física pero no tardé en comprender que lo que más necesitaba era expandir mi mente.
      Atar cabos no fue tarea fácil, cuando llegue a Santiago casi me sentía perdida, algo que es difícil de explicar. Luego con el tiempo y tamizando un poco la experiencia, empecé a sacar mis conclusiones y a aplicarlas a mi vida diaria. Seguramente no se necesita hacer el Camino de Santiago para comprender que en la vida hay más belleza de lo que pueda parecer a simple vista, no obstante, si hay una base, la experiencia es de gran ayuda. Suena un tanto místico, pero así fue como lo viví.

      Un gran abrazo Paco!!!

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  2. Gracias por compartir otra etapa.
    Sé que ya te lo he dicho otras veces pero insisto en que tus crónicas son muy agradables de leer. Además están muy bien escritas y a través de ellas te dejas ver.
    Una delicia todo.

    Besos.

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    1. No hay de qué, en serio, cuando escribo en el blog a menudo escribo para mi misma, lo que antiguamente se hacia en los diarios (dejar constancia de aquello que no queremos olvidar) y me da una gran satisfacción, a lo mejor eso hace que sea más agradable de leer, dicen que lo que haces con amor sale mucho mejor. Se trata de un un espacio público, algo que me podría frenar, pero pienso que es un lujo poder hablar de lo que me interesa con otras personas, da igual dónde se encuentren, sin duda es la parte más provechosa de la red.

      Cuando llega el buen tiempo y hago más vida en el exterior suelo ponerlo a dormir pero muchas de las cosas que me han hecho disfrutar en esos días al aire libre acaban saliendo en el blog, en el fondo creo que lo que escribimos es un reflejo de lo que tenemos en nuestra mente, en un momento dado.

      Los comentarios sinceros me encantan y es un placer contar con vuestras visitas, así que ahora soy yo la que da las gracias.

      Muchos besos Toro!!!

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  3. Una vez más nos llevas junto a ti en este camino de descubrimiento exterior/interior, y mi sensación va más allá de una mera lectura porque me siento partícipe en él. Tal y como te comenté en la anterior entrada y por lo que en el leo el primer comentario no soy la única.
    Hoy también venia a comentarte que blogger ha dejado de actualizar entradas en cientos de blogs, el tuyo me dice que tu última publicación fue de hace más de 7 años, en el blog roll que están los enlaces. Espero que lo arreglen pronto porque en otros tampoco quedan los comentarios. Mil besos

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    1. jajajajajaja suele tomarme descansos pero no llevo 7 años sin publicar ji,ji. Blogger está majareta, ayer ya observé que pasaba algo raro con la lista de lectura pero por lo que me cuentas de la fechas y los comentarios, es mucho peor de lo que imaginaba, qué barbaridad!!

      Si mis descubrimientos sirven de algo me alegra un montón, pasaron muchas cosas en ese camino y no sé como será el de otros novatos, pero a mi me atrapó.

      Gracias por tu visita y qué bien que hayas podido comentar, un beso muy grande!!!

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  4. Será un placer acompañarte a través de tus palabras. Y decirte que ya arreglaron la blogosfera, menos mal porque ya pensaba que era mi blog que se había estropeado de no usarlo en tanto tiempo. 😘😘

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    1. Si blogger tomase represalias por hacer descansos muchos tendríamos problemas ji,ji pero bueno el caso es que se resolvió, qué bien, gracias por el aviso!!

      El placer es mío, besitos!!!

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  5. Ya parece que se ha arreglado el tema de los enlaces. No podía entrar en tu blog. Me ha gustado la crónica de esta etapa. Cuando iba solo haciendo el camino llevaba un diario en el que escribía cada día lo más importante que me pasaba. Así no me costaría recuperar el camino que hice en 1993 a finales del otoño y comienzos del invierno. Y sí ciertamente a finales de noviembre, mes en que lo hice, hacía un frío considerable en los albergues que por entonces encontraba vacíos. Alguna noche la pasé en una gran sala de veinte o treinta literas totalmente solo y helado. No hay vida como la del peregrino, es una experiencia luminosa que te abre al mundo y a los demás. Además de forzar el cuerpo para resistir las caminatas que tienes que hacer cada día. Y cuando llegas, disfrutas de la comida como un cosaco. Así que libertad, el cielo solo por encima de uno, el caminar, el yantar, la comunicación... constituyen el privilegio del peregrino en una situación en que la gente tiende a abrirse. Una vez haciendo el camino aragonés -que he hecho tres veces- jugamos a pasarnos una vela en la oscuridad para explicar en grupo por qué hacíamos el camino. Fue un momento de intimidad en que la gente habló a su manera de las razones que lo impulsaban. Éramos todos hispanos así que podíamos entendernos bien. En otra ocasión, en Navarra, en un albergue de una comunidad cristiana holandesa o alemana, no sé bien, nos hicieron cenar a la seis y media de la tarde y luego cantaron con guitarras canciones hippies religiosas. No me gustó nada esta forma de condicionarnos y me fui a dar un paseo hasta un castillo cercano. Me han pasado muchas cosas a lo largo de mis caminos, algunas buenas y otras menos buenas. Así que entiendo muy bien tus crónicas de peregrina en soledad que pone a prueba su cuerpo y establece relaciones con otras personas o peregrinos. Hay un libro muy interesante que se llama El camino inmortal de Jean-Christophe Rufin, que es un importante literato francés que hizo el camino e hizo su propia crónica. Te dejo el enlace EL CAMINO INMORTAL. Seguro que te gustará. Es una experiencia que marca profundamente. Mi camino más decisivo fue el primero que hice desde Roncesvalles a Santiago en otoño-invierno. Las otras veces han sido rutas más reducidas o parciales. Adelgacé siete u ocho kilos. Volvería a hacerlo. ¡Qué maravilla! Gracias por tus recuerdos, me ayudan a recordar también.

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    1. Blogger se habrá arreglado pero mi poca cabeza me la ha jugado bien, después de contestarte con una buena parrafada, que me tomé mi tiempo ji,ji, voy y entro en el enlace de amazon sin copiar lo que había escrito y claro, al volver se había ido. En fin, esas cosas pasan.

      Sobre lo de hacer un diario, yo llevaba una libreta con esa idea pero por una razón u otra no llegué a escribir nada, estas entradas son ahora mi diario. El frio que pasé en Baamonde fue memorable jajajajajaja. Aunque ahora me río sé de lo que hablas, criminal, esa la palabra exacta. Pero todo se compensa y pienso que el lado bueno del camino es más intenso si cabe. A mi se me quita el hambre, me ha pasado las dos veces, tardaba muchas horas en sentir hambre y con un pincho o un trozo de empanaba lo dejaba arreglado, por alguna razón me vuelvo minimalista en grado sumo. La libertad que sientes es tal cual dices, un privilegio. Y esa experiencia del camino aragonés tuvo que ser muy especial, de esas que te quedan grabadas y te impulsan a repetir esos días de peregrino. Lo de tener hora de cena te condiciona, sí, aunque las cenas comunitarias suelen merecer la pena, pero lo de la hora, ya les vale!!

      En cuanto al libro que me comentas, me tienta, me tienta mucho, pero tengo varios libros sin empezar en un cajón y no quiero seguir ampliando esa lista de libros pendientes, últimamente no leo nada y lo del cajón lleno de libros me desincentiva aún mas.

      Igual el primer camino es el más especial, no sabes casi nada y cada jornada te sorprende, yo este año repetí el mismo camino y disfruté de muy buenos momentos pero la magia del primero creo que es irrepetible. No obstante, una vez que se enciende la llama de caminante me parece que se apaga mal y haré todo lo posible para salir de nuevo el año que viene, no puedo ignorar lo bien que me sienta.

      Gracias a ti por ahondar en esos recuerdos, tengo una sonrisa permanente al escribir estas líneas, incluso después de haber perdido lo primero que escribí jajajajajaja.

      Besos Joselu!!

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  6. jo, es que cuando decimos "si no hay calefacción, me abrigo y ya está!", es muy fácil decirlo. a veces se te mete el frío por los huesos igualmente, sobre todo si es frío húmedo...
    lo de los calcetines fue muy buen detalle por tu parte. me encanta el compañerismo que se crea en el camino. y sí, para esas caminatas hacen falta unos calcetines bien mullidos.
    totalmente de acuerdo en que los costes emocionales de un mal trabajo pueden ser mayores que los ingresos conseguidos mientras has estado allí...
    en la foto, me había parecido que había una mariposa, y luego lo has confirmado tú. me alegra que por una vez, mi vista de rompetechos no me haya engañado. :D
    besos!!

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    1. Pues era frio húmedo, especialmente una de las paredes en la que la piedra casi rezumaba agua, si al menos hubiese llevado ropa de abrigo pero como era verano solo llevaba ropa ligera y un saco sabana muy fino.
      En el camino encontré bastante compañerismo e intenté hacer lo mismo, lástima que lo de los calcetines seguramente llegaba tarde. Es importante que sean mullidos en las zonas adecuadas pero cuando eres novata siempre hay alguna cosa en la que fallas creo yo.
      A la hora de aceptar un trabajo yo siempre echo cuentas, es raro que sea en mi localidad y tengo en cuenta el gasto de transporte, luego si tengo que comer fuera de casa ... y por supuesto lo que se me exige en relación con lo que me pagan, que hay que mirar o todo creo yo.
      Lo de la mariposa igual tenía que haber recortado y ampliado un poco la foto, que la pequeñina es minúscula y sí, hay que tener buena vista para localizarla ji,ji.

      Espero que ya te arregles bien con tu blog, lo de enlazar el nuevo con el de siempre no está mal para visitarte, solo es un click y listo.
      Buena semana por delante Chema, besos!!!

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    1. Gracias, es el relato de unos días que no tienen nada que ver con la rutina diaria, seguramente eso hace que sea agradable de leer.

      Un beso!!

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  8. Tus crónicas, porque están muy bien escritas, nos permiten acompañarte, estar ahí... Una verdadera delicia para leer y admirar no sólo lo que narrás sino lo que podemos ver-mostrás...

    Abrazo agradecido hasta allá... (Perdona la demora en pasar por acá.)

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    1. Al escribir el recorrido de cada etapa se cuelan los sentimientos del momento, y como le dije a Joselu, las sensaciones del primer camino son muy intensas, seguramente porque al ser novata cada día es como un viaje a lo desconocido.

      Yo también te agradezco la visita y tus palabras, me hace gracia lo de la demora, yo soy una tardona incorregible y no es habitual que llegue de las primeras a una entrada aunque me lo proponga jiji.

      Besos Carlos!!!

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  9. Cada cierto tiempo me planteo lo de hacer el camino, pero no me acabo de decidir.
    Veremos sí tras tus pasos me animo. ;)

    Besos.

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    1. Pienso que el combustible para este camino son las ganas, el resto, ir bien equipado y ajustar los kilómetros que podemos dar sin pasarnos, es importante pero no esencial. Cuando lo empecé tenía muchas ganas y ni en sueños imaginaba que acabaría en Santiago, mi idea era llegar hasta donde fuese, saborear el momento y cuando no quedase otra regresar.
      Tuve cuidado los primeros días de no forzarme, incluso cogí un autobús (algo que escocía un poco pero lo consideré necesario) para ajustar una etapa que sabia que era imposible de hacer con la forma física que tenía en ese momento. Pero me fui acostumbrando, y como no estaba masificado llegaba a la hora que fuese sin problemas, caminar, pararme a observar, conversar ... era mi rutina y mi cuerpo respondía bien a las largas distancias, eso sí a mi ritmo de caracol ji,ji.

      Cuando sea el momento perfecto todo conspirará para que eches a andar y si eso no sucede, será porque tienes otros alicientes que ya llenan tu vida.

      Besos Alfred!!!

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  10. Muy buen reflejo de lo que fue tu caminar, relatas y lo vemos.¡¡Muy bueno!!

    mariarosa

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    1. Gracias, a mi también me gusta como escribes, en especial los cuentos que hasta ahora he leído, tienen un tipo de fantasía que encuentro cercana, como si me tocara el corazón.

      Un besito!!

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  11. Leyendo tus crónicas creo que dejaré la tal peregrinación para la próxima vida. Eso sí, la haré completa e incluso desde diversos puntos de partida. Excusa para conocer zonas y tratar gentes. Desde luego aunque siempre hay un margen de aventura y encuentro con situaciones insólitas o cambios climáticos dad gracias los peregrinos de la sociedad de consumo que no corréis los peligros y riesgos de la época llamada medieval. Porque la fe no bastaba para proteger al caminante. Bueno, y después del Camino, ¿qué? ¿Cómo con la pandemia y aquel fervor entusiasta que se publicitaba? ¿Salen mejor y más buenos y renovados los individuos o agua de borrajas? Un abrazo.

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    1. Tal vez estoy idealizando demasiado la peregrinación, a mi me causo un gran impacto y por mi forma de ser lo magnifico. Se puede hacer en cualquier vida, seguramente el camino seguirá ahí. Hay un texto, Ítaca de Kavafis, que citó impersonem en un comentario, que explica bien que el camino (el que sea) no solo te lleva a un destino, te puede hacer crecer y ser incluso más enriquecedor que la propia meta.

      En la época medieval por lo que tengo entendido, era un castigo hacer esa peregrinación a Santiago y el hecho de regresar a salvo casi una heroicidad, nada que ver con los tiempos actuales. Yo estoy convencida de que ese desconectar de la sociedad de consumo por un tiempo me ha hecho bien y tengo en mente convertir esa escapada en una tradición anual, pues lo tengo al lado de casa y buena coyuntura para llevarlo a cabo.

      Un abrazo Fackel!!!

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  12. También Machado fue claro y preciso. El camino al andar. Pero entiéndase experimentando, sintiendo que se hace y participando, probando, es decir, viviendo en definitiva. La meta es siempre dinámica.

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    1. Probando y experimentando todo tiene sentido, duele más lo que no hicimos que nuestros errores creo yo, pues de todo se aprende y de las equivocaciones mucho más ji,ji.
      Inmortal "caminante no hay camino, se hace camino al andar" Machado siempre será una referencia en cualquier tiempo y lugar.

      Besos Fackel!!!

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  13. "Enroscada como una persiana..." qué bueno... Y dispuesta al sueño delicioso de una jornada caminando... Suena muy bien; espero que el frío te permitiera una buena noche.
    Eres muy previsora; se nota que ya tienes experiencia. ¡Los calcetines es lo único que debe sobrar! :) ja, ja.
    Un fuerte abrazo

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    1. Fui previsora en algunas cosas y en otras no, con ese frio a principios de julio no contaba y Lugo me sorprendió, en eso, pero también con una belleza cautivadora.

      Me alegro de que ya estés en activo, qué bien, nos leemos, besos!!!

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  14. Abrazos Ana.
    ¡Buen caminar por la vida!
    Chao.

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    1. Veo que ya vuelves a publicar, se me hacía un poco raro no leerte en tantos días y me da alegra saber de ti. Caminando seguimos, el camino que ahora toca que también tiene su encanto.

      Te mando igualmente un abrazo y no tardaré en acercarme a leerte. Besos también!!!

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  15. Supongo que el camino se hace mejor con buen tiempo, en seco, que con mal tiempo, y más si es con lluvia... Así que, por lo menos, ese día fue, metereológicamente, bueno para hacer camino y apreciar los matices del paisaje...

    También supongo que cuando se hace un trayecto del camino en soledad con uno/a mismo/a se debe pensar mucho; no sé por qué asocio el camino se Santiago con una experiencia existencial y tal vez haya gente que no haga el camino con esa búsqueda...

    Veo que en esta etapa también hubo conversación e interacción con otra caminante y no sé si cuando se hace el camino en conversación se "hace más corto o no" que cuando se hace en soledad (aunque creo que fue Séneca quien dijo que "... Nadie está menos sólo que cuando está consigo mismo)... Y también hubo solidaridad de caminante en forma de calcetines; supongo que esos gestos, esas ayudas entre caminantes, forman parte del espíritu del camino... Dicen los senderistas y los caminantes entendidos que los calcetines y el calzado son una parte muy importante a la hora de llevar a cabo la experiencia de hacer el camino...

    Supongo que para el próximo año lograrás tomarte algo en la Taberna Galicia, habrás apuntado cuál es el día en el que descansan, mira tú si lo cambian... Bueno, es broma...

    El albergue parece muy bonito en las fotos, pero haciendo el frío que dices en pleno mes de julio, no me lo quiero imaginar en otros meses más fríos...

    En fin, es muy ameno tu relato y, a través de él, nos das a conocer un poquito del camino y un poquito de ti...

    Abrazo

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    1. El buen tiempo influye mucho en ese caminar. Este año el tiempo no acompañó mi recorrido, incluso estuve a punto de dar la vuelta ya cerca de Santiago, me pilló una ola de calor que me dejo exhausta y he de agradecer a los compañeros con los que trabé amistad el haber superado esos días difíciles.
      Aunque me gusta hacer el recorrido en soledad, por apreciar mejor los matices del paisaje como dices, este año hice varias etapas acompañada por personas que compartían mi ritmo y me dejaron un buen recuerdo del camino, a pesar de los inconvenientes del clima.

      No sé bien lo qué buscaba cuando el año pasado hice mi primer camino, seguramente libertad, habíamos estado "encerrados" a causa del coronavirus y esa escapada que desde hace tiempo tenía en mente, parecía una buena cura a la desazón que imperaba en ese momento.

      El camino probablemente no se haga más corto si vas acompañada/o, creo que se estira o se encoge en función de cómo te sientes, sea un momento compartido o en solitario. La solidaridad es algo con lo que me he tropezado muchas veces en esas andaduras, la he recibido y he tratado de aportarla cuando hubo ocasión. Hay un dicho entre los más experimentados en este tema "los pies son la herramienta del peregrino, hay que atenderlos y mimarlos" desde luego saben bien de lo que hablan.

      Lo de conocer la Taberna gallega ya se verá jajajajaja, también hay una casa museo en Baamonde que estaría bien visitar, no será por opciones ji,ji.

      El frío que pase el año pasado fue más bien por falta de previsión, este año, precisamente por Baaamonde, lleve saco de dormir en vez de un saco sábana finito y no pase nada de frío, también es cierto que dormí arriba, en una sala con bastantes peregrinos y el calor humano ayuda a subir algo la temperatura.

      Me alegro de que te parezca ameno, la filosofía del camino creo que es la de compartir y en ese relatar lo que viví esos días, vuelve a mi un poco de ese espíritu del que hablabas.

      Un abrazo!!!

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