martes, 23 de abril de 2013

Silencio por favor


Montoro, Ministro de Hacienda y Administraciones se ha quejado de lo molesto que es el ruido mediático.  Según sus palabras "... es incomodísimo trabajar con tanto ruido ...  con tantos pitos, flautas y gaitas".

Vaya problemón, cuando nuestros gobernantes se presentaron a las elecciones generales se les olvidó mencionar el requisito de gobernar con manso silencio y ahora el ruido les desconcentra, e igual no hacen bien su trabajo ya no por la herencia recibida sino porque ese ruido mediático de algún modo les afecta.



labios sellados
Imagen de devianart
Autora: Lokefana
Y es que últimamente tengo la impresión de que algunos políticos consideran el voto de los ciudadanos como un cheque en blanco, la capacidad de tomar decisiones en nuestro nombre pero sin escuchar nuestra opinión. Lo cual me recuerda la famosa frase del despotismo ilustrado del SXVIII:

 "todo para el pueblo pero sin el pueblo"

Aquí habría que hacer una puntualización, puesto que más que para el pueblo gobiernan para los poderosos, y lo que dan a los ciudadanos es caña pura y dura.

Pero volviendo al despotismo, esta claro que la historia es cíclica y de cuando en cuando vuelven a la palestra ideas de otras épocas que se suponía estaban superadas pero se pueden reinventar y adaptar a los tiempos actuales. Así pues, el ministro ha hablado y callense todos los que no comulguen con sus ideas que para eso se le ha votado, no tiene sangre azul en sus venas pero las urnas le han santificado y elevado a su notable posición.

Supongo que el origen de sus declaraciones esta en el escrache (Público.es) de hace cuatro días. Que le hayan puesto esas feas pegatinas rojas en su puerta es un acto terrorista de gran crueldad, y es que esos perroflautas no tienen vergüenza, como se les habrá ocurrido molestar al señor Ministro cuando tiene tantas cosas en la cabeza, lo que hay que ver.

No somos lo suficientemente sumisos, ellos trabajan sin descanso por un módico sueldo al servicio de nuestro país, saben bien lo que nos conviene y sólo piensan en nuestro bienestar.

Que desconfiados los que dudan de su patriotismo y su vocación de servicio al ciudadano de a pie, con el enorme esfuerzo que se hace para inculcarnos las ideas más convenientes a nuestro limitado intelecto. Ingratitud, supongo que eso es lo que ve Montoro cuando alguien coloca pegatinas de "Si se puede" "Pero no quieren".


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