jueves, 14 de febrero de 2013

La cara más amarga de la crisis


Se están produciendo cientos de miles de desalojos en nuestro país y aunque en bastantes ocasiones los desahuciados pueden instalarse con algún familiar, hay muchos casos en los que no es así y el desalojado se ve en la calle.

En este caso se enfrentan a una realidad muy sombría, cada vez hay más ciudadanos que se ven en la necesidad de ocupar viviendas vacías, y en algunos casos se llega a extremos aterradores como el suicidio. En los últimos días ha sido una congoja escuchar las noticias, la gente se mata porque están desesperados, sin fuerzas para luchar, o porque no soportan la vergüenza de que se descubra su penosa situación.

¿Podemos vivir con la conciencia tranquila con lo que esta sucediendo? profundizando en el tema hay quien asegura que el año pasado se atribuyeron más de 100 muertes por este motivo, dato difícill de contrastar, pero hablamos de vidas, las personas somos más que números. 

En este país hay suficiente dinero público para rescatar a la banca pero no lo hay para ayudar a los desahuciados, que tienen como tabla de salvación a las asociaciones que luchan por cambiar esta brutal realidad, y el apoyo de la protesta social.

La plataforma Afectados por la hipoteca está siendo noticia estos días, es una lucha muy desigual pero no cejan en su empeño. Están respaldados por nosotros, los ciudadanos, que podemos y debemos exigir justicia. En pocos días se han enviado más de 8000 mensajes a los diputados del PP exigiendoles que voten a favor de la ilp (iniciativa legislativa popular de 1.400.000 firmas ) contra los desahucios, y aunque no había muchas esperanzas de que sometiera a trámite finalmente la presión ciudadana ha servido de algo, con la valiosa ayuda de los mdios que han dado cobertura a la noticia.

No podemos quedarnos de brazos cruzados, nuestra repulsa es la única opción. No me gusta ser catastrofista, pero si no reaccionamos con lo que esta pasando es que nuestra sociedad ha perdido el rumbo y tal vez merezcamos todo lo que venga después.


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